SE ACABÓ LA RURAL…

 

Al culminar una nueva edición de la tradicional feria de la Rural del Prado, vuelve a la normalidad uno de los barrios mas vistosos de la Capital  del país.

 

Entre idas y venidas en esta edición de la Rural se dieron instancias de fricción entre los representantes de la organización y el público presente,   el costo para el ingreso al predio era de $U 55, luego en la otra punta estaba un sector de la Rural el cual siempre había pertenecido al tradicional “Rincón de la Perdíz” dónde se levanto un gran escenario,  ese lugar fue llamado “Plaza Prado”.

 

Lástima me dio cuando cantores conocidos del medio, eran escuchados  apenas por un puñado de personas que ingresaban temprano a este sector que teniendo que pagar $U 55 o 95  jueves a sábado, inclusive los distintos empleados pertenecientes a los distintos pabellones, el gaucho que apenas venía con lo puesto, y la familia que se demoraba 10 minutos más en cruzar el predio debía de pagar esta suma de dinero nada despreciable para una familia.

 

Yo creo que en el afán recaudatorio a la A.R.U sin lugar a dudas le fue bien pero  no por los espectáculos, ni por la propuesta de esa llamada Plaza Prado, ni por los $U 55 que pagara un chica que trabajara en algún stand, sino por los miles de personas que saben que desde hace 4 años existe un lugar diferente en la noche de la Rural. Es hora que los muchachos de la Rural se den cuentan de cual fue el secreto, porque ya no existe más.

 

Sin embargo en este año se mejoró un poco la calidad de productos de la exposición,  por supuesto que en la primer semana al no estar el principal atractivo que son el ganado, los caballos, etc, no fue tan concurrida la exposición.

Sin dudarlo el principal atractivo para los montevideanos como todos los años, es el poder  tener contacto con tan lindos ejemplares.

 

Como joven nacionalista que siempre he disfrutado del Prado desde que las exposiciones eran verdaderas exposiciones hasta hoy les paso a modo de crítica a las autoridades que les sea pertinentes estos reclamos, sabiendo que de los errores se aprende.

 

 

Enrique Arezo Nande