La revolución ética y el desarrollo

 

El subdesarrollo de nuestros días, no solamente se encuentra arraigado a nuestra realidad social,  si no que resulta de un problema más profundo, el cual reside en la mentalidad de muchos de los uruguayos que se resisten al cambio profundo, el que se encuentra sostenido en la ética y el desarrollo de un estado moderno eficiente.-

 

Hoy nos encontramos ante la posibilidad histórica de revitalizar los valores que han quedado olvidados en el cajón de los recuerdos, hoy es tiempo de volver al camino de las bases morales que nos permitieron ser un ejemplo democrático, de una sociedad equitativa; la discusión debe volver a las bases constructivas de la sociedad, renaciendo la familia y los valores éticos y morales que construyen el bienestar de la sociedad y que destruyen la pobreza social que amenaza a nuestro país.-

 

El compromiso es de todos, los desafíos éticos están frente a nosotros y por tanto resultan ineludibles; por eso es que sustentamos que la pobreza resulta directamente vinculada con todos los temas y nosotros, todos, no podemos tener la conciencia tranquila hasta tanto no logremos combatirla.-

 

Nosotros hoy más que nunca tenemos que estar comprometidos con las instituciones democráticas, renovando los votos de su legitimación, ya que ella a sido la base de construcción de los principios básicos de convivencia;  el quebrar los niveles de pobreza y desigualdad resulta del compromiso democrático que debe existir en todo nacionalista, en todo oriental, en todo uruguayo, sin importar las colectividades políticas.-

 

La pobreza y la inequidad de hoy, pone en riesgo a los valores éticos, a la familia, su unidad y el reconocimiento de que son la base de la sociedad; debemos luchar por revitalizar nuestros valores éticos a nivel universitario, político, cultural y social, de modo tal que el tema de la ética, los valores y el desarrollo sean centro de atención ineludible.-

 

Es importante que no nos olvidemos que la preocupación ética debe alcanzar a los gobiernos, a los partidos políticos, a las entidades empresariales, los sindicatos, las universidades, la comunidades religiosas y a todas las organizaciones que trabajen por el bienestar  colectivo.-

 

La democracia de hoy se encuentra empobrecida, el país, el futuro de las nuevas generaciones y el bienestar de las actuales, nos colocan en el compromiso moral de re-escribir la historia de un país desmemoriado de su valores; por ello y previo a todo debemos comprometernos con los valores éticos y morales que sustentarán el cambio.-

 

A nadie le puede caber la mínima duda de que el  Uruguay no esta bien, su gente esta mal y nadie opera sobre ella, el gobierno y el frente amplio hacen la plancha y apoyan la inercia ideológica, prefieren dejar morir lo cultural o impregnarlo de pensamientos perimidos; no enfrentan a la opinión pública si no que le dicen lo que quiere sentir, no apuestan a cambiar a la gente, callan y se oponen; no les interesa informar si no deformar la información.-

 

Todo ello, en lugar de apostar a la evolución de nuestro tiempo, al reciclaje ideológico, prefiriendo no decir la verdad, cambiando el discurso en lugar de cambiar a la gente, ello es así porque no apuestan a mejorar al ciudadano, prefiriendo profundizar la crisis cultural y social.-

 

Algo está pasando, los tiempos nos obligan a cambiar, la revolución a comenzado nuevamente para gestar la esperanza que construya el Uruguay del futuro.-

 

Dr. Nicolás Orrico