Violación de la veda

Violación de la ética politíca

 

Ha quedado fehacientemente demostrado que la convocatoria publicitaria para la conmemoración del primer centenario de la desaparición física de Aparicio Saravia, celebrada por el Partido Nacional el viernes 10 de setiembre de 2004 -jornada que dada su magnitud histórica fuera decretada por el Estado como feriado en todo el territorio nacional-, no puede ser señalada como una violación a la veda publicitaria que en la ley últimamente aprobada restringe las campañas publicitarias electorales en los medios masivos de comunicación.

 

Pero, por supuesto, no es el caso de la profusa y costosa propaganda de neto corte electoral que ha venido suscribiendo en todos los medios de comunicación masiva, el Encuentro Progresista – Frente Amplio – Nueva Mayoría (en adelante EP-FA-NM), con el auspicio y la financiación de la principal fundación del gobierno alemán, la Fundación Friedrich Ebert (FESUR).

 

Se trata de una serie de reuniones, cinco en total, que han dado en titular como “La transición responsable”, que componen la columna vertebral de la campaña electoral de dicha fuerza de cara a las elecciones nacionales de octubre. La primera de estas reuniones, subtitulada “Uruguay productivo”, se realizó el 23 de agosto en el Salón Azul de la Intendencia Municipal de Montevideo; la segunda, “Uruguay social”, en las mismas dependencias de la IMM, el 6 de setiembre; y la tercera, “Uruguay innovador”, se acaba de producir el 13 de setiembre, en la Torre de los Profesionales. Las dos últimas se desarrollarán el 20 de setiembre, “Uruguay democrático”, en el Salón de Fiesta del Palacio Legislativo y la última, el 4 de octubre, ya culminada la veda para la propaganda electoral en los medios masivos de comunicación y a pocos días de las elecciones nacionales, “Uruguay integrado”, en el Salón de Presidentes del Edificio MERCOSUR.

 

Por supuesto, todas y cada una de estas reuniones han sido y serán presididas por el máximo candidato del EP-FA-NM.

 

Pero lo que resulta altamente alarmante, es que en tres de dichos eventos auspiciados y financiados por la fundación alemana, junto al candidato a la Presidencia de la República por el EP-FA-NM, se haya invitado a participar a destacados representantes de los Estados de Chile, Argentina y Brasil, inmiscuyéndolos en la campaña electoral en la que los uruguayos nos encontramos inmersos. En efecto, en la reunión “Uruguay social”, participó Ricardo Solari, Ministro de Trabajo de la República de Chile; en “Uruguay innovador”, Daniel Filmus, Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología de la República Argentina, a último momento suplantado por Tulio Del Bono, Subsecretario de Ciencia y Tecnología de esa Secretaría de Estado; y en la última que se realizará el 4 de octubre, está previsto que acompañando al candidato a la Presidencia del EP-FA-NM, participe Marco Aurelio García, asesor en política internacional del Presidente de los Estados Unidos del Brasil.

 

No existen antecedentes en toda la historia de las campañas electorales registradas a lo largo de la historia en Uruguay, de que ningún partido político o candidato a la Presidencia de la República haya tratado de implicar irresponsablemente en ellas a destacados representantes de los Estados de países amigos, sorprendiéndolos en lo que no descartamos, en todos estos casos, es su buena .

 

Como podemos comprender a la evidente violación de la veda publicitaria en la que ha incurrido el EP-FA-NM, con la profusa y costosísima campaña desplegada en todos los medios masivos de comunicación promocionando dichos eventos electorales, se suma esa otra mucho más grave violación a la ética política, en la órbita de las relaciones de nuestro país con naciones hermanas.

 

Pero todo esto forma parte de aquello de que no importan los medios que se utilicen para llegar a los fines que se proponen alcanzar –y que fuera moneda corriente en los trágicos tiempos de hace más de treinta años-, aflorando nuevamente en ese particular estado de excitación por hacerse del poder en el que ha comenzado a sumergirse el  EP-FA-NM.

 

Es una prueba más de los riesgos que el país puede correr si llegara a ser gobernado por quienes no se detienen ni ante la propia soberanía nacional, mezclando sin ton ni son lo que se refiere a las políticas estrictamente partidarias en plena campaña electoral, con las más elementales normas que deben regir las relaciones exteriores de las naciones y, en particular, violentando burdamente la que hace referencia al principio de la autodeterminación de los pueblos -uno de los pilares fundamentales de la tradicional política exterior uruguaya-, forzando a que tantos y tan altos funcionarios de Estado pertenecientes a países hermanos, aparezcan ante la opinión pública uruguaya como si se encontraran tomando partido en la resolución de nuestras diferencias políticas internas.

 

 

Luis Alemañy