Violación de la veda
Violación de la ética politíca
Ha
quedado fehacientemente demostrado que la convocatoria publicitaria para la
conmemoración del primer centenario de la desaparición física de Aparicio
Saravia, celebrada por el Partido Nacional el viernes 10 de setiembre de 2004
-jornada que dada su magnitud histórica fuera decretada por el Estado como
feriado en todo el territorio nacional-, no puede ser señalada como una
violación a la veda publicitaria que en la ley últimamente aprobada restringe
las campañas publicitarias electorales en los medios masivos de comunicación.
Pero,
por supuesto, no es el caso de la profusa y costosa propaganda de neto corte
electoral que ha venido suscribiendo en todos los medios de comunicación
masiva, el Encuentro Progresista – Frente Amplio – Nueva Mayoría (en adelante
EP-FA-NM), con el auspicio y la financiación de la principal fundación del
gobierno alemán,
Se
trata de una serie de reuniones, cinco en total, que han dado en titular como
“La transición responsable”, que componen la columna vertebral de la campaña
electoral de dicha fuerza de cara a las elecciones nacionales de octubre. La
primera de estas reuniones, subtitulada “Uruguay productivo”, se realizó el 23
de agosto en el Salón Azul de
Por
supuesto, todas y cada una de estas reuniones han sido y serán presididas por
el máximo candidato del EP-FA-NM.
Pero
lo que resulta altamente alarmante, es que en tres de dichos eventos
auspiciados y financiados por la fundación alemana, junto al candidato a la
Presidencia de la República por el EP-FA-NM, se haya invitado a participar a
destacados representantes de los Estados de Chile, Argentina y Brasil,
inmiscuyéndolos en la campaña electoral en la que los uruguayos nos encontramos
inmersos. En efecto, en la reunión “Uruguay social”, participó Ricardo Solari, Ministro de Trabajo de la República de Chile; en
“Uruguay innovador”, Daniel Filmus, Ministro de
Educación, Ciencia y Tecnología de
No
existen antecedentes en toda la historia de las campañas electorales
registradas a lo largo de la historia en Uruguay, de que ningún partido
político o candidato a la Presidencia de la República haya tratado de implicar
irresponsablemente en ellas a destacados representantes de los Estados de
países amigos, sorprendiéndolos en lo que no descartamos, en todos estos casos,
es su buena fé.
Como
podemos comprender a la evidente violación de la veda publicitaria en la que ha
incurrido el EP-FA-NM, con la profusa y costosísima campaña desplegada en todos
los medios masivos de comunicación promocionando dichos eventos electorales, se
suma esa otra mucho más grave violación a la ética política, en la órbita de
las relaciones de nuestro país con naciones hermanas.
Pero
todo esto forma parte de aquello de que no importan los medios que se utilicen
para llegar a los fines que se proponen alcanzar –y que fuera moneda corriente
en los trágicos tiempos de hace más de treinta años-, aflorando nuevamente en
ese particular estado de excitación por hacerse del poder en el que ha
comenzado a sumergirse el EP-FA-NM.
Es
una prueba más de los riesgos que el país puede correr si llegara a ser
gobernado por quienes no se detienen ni ante la propia soberanía nacional,
mezclando sin ton ni son lo que se refiere a las políticas estrictamente
partidarias en plena campaña electoral, con las más elementales normas que
deben regir las relaciones exteriores de las naciones y, en particular,
violentando burdamente la que hace referencia al principio de la autodeterminación de los
pueblos -uno de los pilares fundamentales de la tradicional política
exterior uruguaya-, forzando a que tantos y tan altos funcionarios de Estado
pertenecientes a países hermanos, aparezcan ante la opinión pública uruguaya
como si se encontraran tomando partido en la resolución de nuestras diferencias
políticas internas.
Luis Alemañy