Alerta blancos

 

La falta de resultados positivos en lo atinente a la búsqueda de desaparecidos por parte del gobierno, con todas las connotaciones que este collar de sucesos ha ido jalonando, ha despertado una sensación de impotencia en esferas gubernamentales, que sienten que no han podido dar respuesta a sus promesas electorales en tal sentido, y como forma de paliar tal situación, no se le ocurre nada mejor que promover un proyecto de ley interpretativo de la Ley de Caducidad, que no es otra cosa que un “mensaje” de revanchismo y revisionismo histórico, que lo único que puede agregar, es más complejidad a una temática ya de por si complicada y sensible para la sociedad oriental.

 

Abundar sobre ello, o comentar y dar opinión al respecto:

-         Denunciando la anticonstitucionalidad de la iniciativa, que pretende veladamente derogar una Ley, aprobada y plebiscitada hace más de dos décadas;

-         O alarmarse por la intención de trastocar el marco normativo que supone las pautas  que rigen un colectivo social, con el argumento de que las actuales mayorías se lo permiten;

-         O señalar que el malhumor de la frustración los inclina a pretender cambiar un escenario del  que hace 20 años no pudieron convencer a la población, perdiendo el plebiscito, y que ahora luego de una feroz campaña de formación (o de deformación) y sensibilización de la opinión pública, pretenden usar a su favor, como respaldo que legitime lo ilegítimo de su proceder.

-         señalar la incoherencia del Presidente que en su discurso de Asunción prometió respetar la Ley de Caducidad, y la ambigüedad con que ha manejado los casos incluidos o no en la misma, que comenzara con dos y que con el paso de los días han ido aumentando,... ya lo han desmenuzado y lo seguirán haciendo diferentes personalidades vinculadas a los más diferentes ámbitos, alertando sobre la inconveniencia de la propuesta.

 

Pero lo preocupante de esta actitud del gobierno, es determinar hasta donde irá en sus constantes contradicciones e incoherencias, y si en esas iniciativas no arrasa con valores tradicionales de los uruguayos.

 

Porque una cosa es cambiar la óptica sobre determinadas situaciones al ver los asuntos desde una perspectiva diferente, y otra muy distinta es, en el afán de obtener determinados logros, avasallar y pisotear principios vitales en la convivencia ordenada.

 

Porque hoy se propone legislar con retroactividad, algo impensable en la jurisprudencia uruguaya, y totalmente inaceptable desde una visión estrictamente jurídica, así como  repudiable desde una consideración política del asunto... pero si con esto nos sorprenden a los pocos meses de estar en el poder... ¿qué vendrá más adelante en su afán de dar motivos para que los uruguayos festejen?.

                            

¡ ALERTA BLANCOS!

 

Nadia Menéndez