ALVARO CARBONE

 

Se acaban de cumplir diez años de la muerte de Alvaro Carbone.

 

Alvaro fue un individuo excepcional, de esos que trascienden a su propia vida y espacio.

 

Un pura sangre de la política, de los que tienen la rara habilidad de ganarse el respeto y, especialmente, el cariño de sus compañeros y adversarios.

 

Cultor de un estilo sencillo y llano, aparentaba una mansedumbre que no representaba la pasión con la que abrazó y defendió sus ideas.

 

Con solo cuarenta y cinco años se fue, dejando la duda de hasta donde pudo llegar. Sin embargo, consiguió mucho de lo que sanamente ambicionó dando dura batalla en nuestro Partido.

 

Un año antes de su muerte, con un puñado de amigos, fundamos la lista 903.

 

La ilusión de Alvaro al abrir este camino era la de poder desarrollar un ámbito donde la franqueza, la lealtad y la honestidad se dieran la mano con la firmeza de las ideas. La búsqueda de la razón con la pasión. El abrazo de los afectos con los valores.

 

Hoy, podemos decir que su legado ha sido interpretado por varias generaciones de dirigentes y votantes, y que la esencia de la idea vive en el espíritu de cada integrante de la familia de su querida 903. Se puede  decir que  su proyecto vive y goza de buena salud.

 

Alvaro Carbone fue militante político, Diputado, Senador y Ministro, pero si algo hay que destacar de su personalidad es que era, esencialmente, un buen tipo. Un excelente ser humano. Un buen amigo. Alguien en quien confiar.

 

La deshonestidad, la deslealtad y la ingratitud fueron de los peores enemigos que tuvo que enfrentar, para lo que usó sus mejores armas: su integridad, su transparencia y su hombría de bien.

 

Cuando muchos de los valores que explotaban en su persona parecen sub valorizados en un sistema político que necesita oxígeno a gritos, desde nuestra trinchera política, abusamos de su memoria para proyectar su legado.

 

Alvaro no nos hubiese perdonado que asumiéramos otra actitud.

 

A los grandes no se los extraña, se los tiene presente todos los días.

 

Alvaro Alonso