Se termina un año muy duro para el Uruguay, al cual
dentro de todo, el conjunto de los uruguayos con su cuota parte de sacrificio
han superado de la mejor manera posible y entonces lo mejor es pasar raya y
mirar al futuro.
El futuro nos presenta indudablemente desafíos, pero
no aquellos a los que quienes estamos en la actividad política estamos
acostumbrados: de encontrar soluciones a los problemas del País, de proponer
emprendimientos útiles al bienestar general y de tratar de encontrar las voluntades
para llevar ese trabajo intelectual a la práctica.
¿Cuáles son pues esos desafíos?
Son los de un año electoral, con dos instancias de
consulta popular para elegir, primero a los representantes de los partidos
políticos y finalmente decidir quienes regirán los destinos del País los
próximos 5 años.
Exigirán de nosotros y Uds. un grado de entrega y de
compromiso mayor que el que normalmente desarrollamos, nos requerirá horas de
militancia, de entrega emocional y de organizar todo de la mejor forma para
permitirnos transmitir al resto de los ciudadanos los planteos políticos que
llevaremos adelante.
Frente a los problemas y necesidades cotidianas de
nuestros conciudadanos esto parece en un primer análisis al un poco banal, pero
estudiado en profundidad no lo es.
Las reglas del juego democrático son así, en el año
electoral es muy difícil la concreción de proyectos, todos los sectores marcan
su perfil y se hace muy engorroso obtener las coincidencias políticas
necesarias, pero esta situación tan efervescente y dinámica es el preámbulo de
la toma de decisiones fundamentales, decisiones que recaerán sobre el ciudadano
común y sobre el militante político el plantear clara y honestamente los
programas políticos y definir en conjunto por cinco años el futuro nacional,
realmente son cosas trascendentes.
Desde nuestra óptica, el concepto de honestidad en
todo esto es básico.
Hemos visto en el espectro político propuestas
demagógicas, planteos irrealizables y visiones simplistas en lo que algunos
políticos transmiten, solo pretenden el rédito electoral fácil y no el real y
serio encare de los temas nacionales.
Desde nuestra lista 903 siempre hemos tratado de no
menospreciar el intelecto del ciudadano con posturas de ese tipo, hemos tomado
la política con responsabilidad, como instrumento de bien público y no como
pasaporte al poder por el poder mismo; este año electoral nos encontrará en esa
misma postura. Ese será, no nuestro planteo político, sino nuestro legado,
fruto de una trayectoria que lo acredita como tal y que nos da credenciales
para que cuando después desarrollemos nuestras ideas para conquistar las
voluntades de los votantes, estos tengan la confianza y la certeza de que lo
que proponemos son ideas realizables e intelectualmente honestas, esta es
nuestra tarea fundamental como militantes políticos y creo que no es menor.
Los convoco desde estas líneas entonces a redoblar
esfuerzos en la tarea, el próximo año es de siembra y de lo intenso de nuestro
trabajo y de lo bien que lo hagamos, dependerá la cosecha de los otros cuatro
años por venir y de ello depende el futuro de todos los uruguayos, que no es
poca cosa.
Arq. Gustavo Barrios