Lamentable
pero cierto
Si
bien el período transcurrido desde la asunción de quienes nos gobiernan es
escaso, ( llevamos un año y tres meses ) ya se han ido sucediendo
acontecimientos diversos que van pautando los caminos que recorreremos todos
los orientales, la mitad que con su voto le facilitó a esa fuerza política el
acceso al poder en condiciones singulares y quienes creímos y seguimos
creyendo más que nunca que la opción
valida para dirigir los destinos del país era otra.
En
el panorama que se avizora en virtud de
las conductas y procedimientos adoptados por los integrantes del gobierno se
han detectado innumerables puntos de discordancia, que tornaría reiterativo su enunciación, que por
otra parte son de dominio público, por
estar en todos los medios de comunicación a diario. Pero en esa extensa lista
de desatinos protagonizados por conspicuos personajes de las más altas
esferas dirigenciales de la fuerza política de tan largo nombre que hoy es
gobierno, y que tanto énfasis han puesto en mostrarse como custodios exclusivos
e inmaculados de principios eticos y morales en el manejo de la cosa pública,
hay uno que en mi calidad de estudiante de Derecho, me tiene perpleja por venir
de quien viene y por las repercusiones que del mismo surgen.
Hemos
podido acceder por la vía de diferentes medios de comunicación de las más
diversas inclinaciones ideológicas, a conocer la situación planteada con el Dr. Gonzalo Fernández, quien se
desempeña como Pro-Secretario de la Presidencia de la República, cargo que se
le confiara seguramente por sus prestigiosos antecedentes que lo destacan como
un referente dentro del ambiente del Derecho. Esos reconocidos atributos
personales y profesionales sin duda incidieron para que el gobierno anterior lo
incluyera como miembro en la tan mentada Comisión para la Paz a pesar de su
marcada y conocida militancia frenteamplista. Esas mismas credenciales factibilizaron la posibilidad de convertirse en reiteradas oportunidades en
vocero principalísimo del Poder Ejecutivo ahora, como antes de asumir, del propio Dr.Tabaré Vázquez.
Pues
bien, mal ha cuidado esa imagen el personaje que nos ocupa, cuando
representa a demandados por el Estado por evadir impuestos, el mismo
Estado que se supone esta integrando desde un cargo público de relevancia
extrema, y al que debería dedicar todas sus capacidades para optimizarlo desde
tan encumbrada posición.
Lo
mismo hizo cuando defiendió al Ministro
del Tribunal de Cuentas que fuera procesado y condenado en primera instancia
por un Sr. Juez, fallo que ante la apelación presentada fuera ratificado por la
Suprema Corte de Justicia, má0
s
allá del cambio de delito.
Acaso
será que las mieles del triunfo lo obnubilaron a quien ostenta el grado máximo
de la cátedra universitaria, que no le permite vislumbrar la temporalidad de su
actual situación, y piensa que de ahora en adelante por el resto de su
existencia le acompañará tal condición.
No
tuvo en consideración que con su actitud de seguir dedicado a su anterior
ocupación, paralelamente a las obligaciones que asumió al aceptar semejante
cargo, despierta suspicacias por las connotaciones que rodean el hecho de su
cercanía al poder, que pueden desvirtuar su relación con quienes tienen que
impartir justicia de la forma mas independiente.
Acaso
su condición económico-financiera no le permite renunciar por un período
limitado a percibir honorarios de su actividad particular, y que seguramente el
salario correspondiente al cargo que desempeña no alcanza a cubrir...o al
aceptar su designación estaba pensando en sumar una nueva entrada a sus
ingresos personales...porque llegar a fin de mes se tornaba complicado !!!!.
Habrá
meditado sobre cual es el mensaje que trasmite a quienes se inician en la
profesión de las leyes, imaginando escenarios éticos y parámetros morales en
los cuales encasillar su crecimiento profesional, en la búsqueda del éxito y
reconocimiento social, permanentemente regidos por la observancia de conductas y procedimientos que factibilicen
conseguir el respeto del colectivo sobre la base de un accionar coherente,
honesto y transparente.
Por
más encumbrada que sea la posición de una persona, por más holgada que aparezca
su situación patrimonial, por más prestigioso que sea un cargo...jamás podrá
equipararse a quien dignamente obtiene, por sus conductas y procederes, el
respeto del prójimo, y eso, Sr.Gonzalo Fernández, es a lo que está
renunciando.
Nadia
Menéndez