Se vienen los Blancos!!!

 

Agarre una encuesta, cualquiera sea su origen y lea detenidamente sus resultados y fundamentalmente los análisis posteriores. En todos sin excepción se destaca y consolida el repunte a un año de las elecciones del viejo y glorioso Partido Nacional.

 

Después, analice una por una las alternativas electorales y verá porque solo el viejo y glorioso Partido Nacional ofrece a la ciudadanía no menos de 8 opciones de fuste, todas ellas fundamentadas en trayectoria e ideas y lo que es más importante todas ellas con un empuje inusitado para el momento que vive el Uruguay.

 

Es que cuanto más profunda es la crisis, más rebeldía aparece en filas nacionalistas y cuanto más sombrías son las interrogantes del futuro con más coraje los blancos aspiramos a despejarlas.

 

Somos fieles a nuestro determinismo histórico, de enfrentar la adversidad con ideas y por mas que las discrepancias en lo interno sigan su camino, el acudir al llamado del sacrificio sigue siendo un factor de unidad.

 

Esta diferencia se amplía con nuestro tradicional adversario que producto del quietismo propio de la crisis no encuentra un vocero que retemple la esperanza nacional, y por supuesto con la izquierda mil veces negadora de todo, y mil veces contradictoria en si misma, que no tiene mas tiempo que el que le dedica día a día a su propio y desastroso funcionamiento.

 

Es hora de aprovechar lo que indican estos estudios, en el Partido Nacional sobreviven no menos de tres visiones diferentes: el histórico pragmatismo herrerista se contrapone con un idealismo consuetudinario del Partido Nacional Independiente que permitirán reiterar aquellos viejos sloganes de “Con Herrera no hay quien pueda” y el de “o gana la UBD o sigue todo igual” con las figuras de Lacalle o la de Juan Andrés Ramírez que conjuntamente con los movimientos provenientes del interior del país conforman las grandes líneas del pensamiento nacionalista de la actualidad.

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El resultado del proceso electoral primario indicará cual es la que mejor se ajusta a la realidad nacional y partidaria y la habilidad del candidato triunfador será determinante para la disputa de octubre.

 

No dudamos en nuestra propuesta, cimentada en una férrea línea de conducta y un profundo estudio de ideas que fuera consagrada en una  Declaración de Principios, actualizada y moderna que a través del aporte de Desafío Nacional permite un marco nuevo para trazar las líneas de gobierno que deben primar por sobre todo el criterio de justicia.  La haremos valer a la hora de la competencia interna, estando atentos al posterior desarrollo de iniciativas que tiendan más a la coincidencia que a la discrepancia y que permitan en forma natural y sin artificialidades comenzar con el cambio nacional, con un viraje en el rumbo partidario.

 

Esto último será consecuencia de lo anterior y tal como lo dirán las encuestas antes mencionadas será el camino obligado a tomar por todos los que queremos realmente el mejor bienestar de los uruguayos a través de la victoria del Partido Nacional.

 

Sebastián Da Silva