LA
IMPUNIDAD DE LA MAYORIA
El
gobierno tiene una mayoría ajustada en las dos cámaras del Parlamento.
Tiene
también la mayoría exclusiva en todos los entes y empresas del Estado.
Tiene
la exclusividad en el Poder Ejecutivo. Tiene la mayor concentración de poder
que se haya dado nunca en la historia moderna de nuestra joven República.
Ahora plantea su vocación de tener, también, la
mayoría en todos los órganos de control, como el Tribunal de Cuentas, la Corte
Electoral y la llamada Junta Anticorrupción.
Sin
desconocer la expresión electoral que les dio la responsabilidad de gobernar,
reconozcamos que estamos entrando en terreno peligroso.
De seguir así se podrá dar que un directorio hegemónico de cualquiera de las empresas del estado, tome una decisión inconveniente, irregular o hasta de dudosa legalidad en función de lo que su Partido le indique. La misma, de acuerdo a los antecedentes que se recogen en estos casi seis meses de gestión sería defendida a ultranza por todos los integrantes del régimen con inquebrantable disciplina partidaria.
Esto
es aplicable a todos los ordenes de la gestión de un gobierno que ha decidido
navegar solo como emblemáticamente lo hace el Presidente Vázquez a bordo del
yate Comar 1, en busca de buena pesca.
El
Partido Nacional, comprometido desde su nacimiento en la lucha contra el
autoritarismo y la concentración del poder, se constituye como celoso guardián
de los más altos intereses de los Uruguayos.
La
difícil tarea tiene como teatro de operaciones central al Parlamento, a la comunicación mediática y
también a la participación de los ciudadanos que se revelan una vez más a ser
excluidos en la toma de decisiones de la que debe hacer gala una verdadera
democracia. En eso estamos.
Alvaro
Alonso