Las inversiones progresistas

 

El informe realizado por la economista  Graciana del Castillo referido a lo poco atractivo que se ha tornado nuestro país para captar inversiones no ha hecho otra cosa que reflejar la evidencia que todos los días observamos.

 

La confianza obtenida después del desastre del 2002, viene dilapidándose rápidamente por parte de las jerarquías de gobierno, que prefieren ver cumplidos sus dogmas sexagenarios a ver la realidad tal cual es.

 

Si bien las autoridades económicas o el propio Ministro de Industria hacen denodados esfuerzos para intentar crear un clima propicio para las inversiones, estos son lamentablemente empañados por las señales que desde el propio oficialismo van en sentido totalmente contrario.

 

A continuación  enumeraremos parte de estos mensajes con que la izquierda  piensa que puede atraer alguna inversión que no sean las plantas de celulosa del litoral.

 

Empezando por el conflicto Gaseba y la imposición oficial de contratar a funcionarios despedidos hace diez años con la consiguiente paga de sus haberes de todo ese lapso.

 

Si seguimos nos encontramos con la visión del gobierno sobre las ocupaciones de empresas en donde el Ministro del Interior  no solo se quita la responsabilidad del desalojo sino que sostiene que las mismas no afectan la propiedad privada ni tienen en si mismas una metodología violenta. El resultado es claro, dos frigoríficos, una curtiembre, una fábrica de pastas y una estación de servicio entre otras han sufrido en carne propia esta mentalidad

 

La advertencia permanente de las autoridades en laudar discrecionalmente en aquellos sectores que no tengan acuerdo en su Consejo de Salarios, no importando ni su competitividad ni los tamaños de las empresas en forma particular.

 

Una ley de fueros sindicales que invierte la carga de la prueba en algo tan básico como poder  prescindir de una relación laboral si no se esta conforme con su desempeño.

 

La actitud de Murro y del Bps insistiendo en eliminar exoneraciones tributarias hechas en su momento justamente para el fomento del empleo y la inversión; el sector agropecuario es un ejemplo de los tantos que semanalmente escuchamos por ahí y que ahora no le dicen a estas declaraciones que  son una “ choricez”.

 

Si del campo hablamos, tenemos la voluntad manifiesta del gobierno en modificar la tenencia de empresas con acciones al portador de establecimientos agropecuarios, junto con la otra ceguera de querer prohibir la inversión en tierras de capitales provenientes del exterior a lo largo de la frontera, frenando así las pocas áreas en donde la revalorizacion de activos es algo palpable, evidente y trasformador.

Y la frutilla de la torta es sin dudas el autismo en las relaciones con nuestro principal socio comercial y sus  posibles derivaciones al no querer ratificar un tratado de protección reciproca de inversiones, de pretender llevar a tribunales en forma exclusiva los subsidios estadounidenses o cortejar al límite con alguien tan particular como Chávez.

 

Por tanto nadie debería de sorprenderse de lo que esta ocurriendo y mucho menos indignarse con la sinceridad del informe de la economista del Castillo, nada de lo descrito se origina en ninguna herencia maldita, son todas iniciativas unilaterales de este nuevo gobierno que por lo visto no tiene claro que es lo que un país con mercado reducido como el nuestro debe ofrecer al mundo si quiere que el mundo proporcione empleos genuinos de calidad, que no es otra cosa que seriedad, estabilidad, certeza y competitividad.

 

Si la visión imperante hacia los empresarios sigue siendo aquella que los define como los que expropian la plusvalía generada por la clase trabajadora seguiremos asistiendo a este lamentable y preocupante enlentecimiento económico, con la diferencia que no tendremos arrastre del año anterior.

 

Esperamos que el bien de todos que se recapacite.

 

Sebastian da Silva