De espaldas a la gente

 

 

El éxito obtenido en la elección de los ediles locales, y seccionales partidarias ha sido la clara muestra de que la población ve en nuestro partido la alternativa al Frente Amplio que hoy nos gobierna tanto a nivel nacional como departamental, donde tenemos una administración totalmente aburguesada, de espaldas a la gente, que maneja a su antojo los destinos de la capital sin oír los reclamos de sus habitantes.

 

Es solo cuestión de hacer memoria para que aparezcan muchos ejemplos a lo largo de estas casi dos décadas de administraciones progresistas.

 

Con el comienzo de la década del noventa mientras el país se aprestaba a transcurrir por  la más exitosa gestión en las últimas décadas de la mano del Partido Nacional, la ciudad en igual medida asistía expectante al primer gobierno departamental de la izquierda en la historia. 

 

El novel intendente comenzó pisando fuerte y cuadriplicó la contribución inmobiliaria particularmente en la zona del centro y ciudad vieja, creó todo un sistema de descentralización que el sabio paso del tiempo demostró que solo sirvió de agencia de colocaciones para el pago de favores políticos, y no de un real servicio para la gente.

 

Esta tendencia se ha profundizado con los sucesivos gobiernos departamentales, se fundó un canal, vaya a saber uno para que, se invento un sistema de estacionamiento tarifado, cuya mayor virtud ha sido aumentar el déficit de la intendencia porque la empresa encargada de brindar el servicio no pagó el canon correspondiente y ha servido además para ir convirtiendo cada vez más al barrio más antiguo de la ciudad en un pueblo fantasma.

 

Como estas medidas parecían no ser suficientes, los cráneos del ejecutivo

comunal reorganizaron el transito dentro de la Ciudad Vieja, poniendo como excusa la preservación de los edificios históricos que allí están.

 

Por supuesto esto recibió duras críticas por parte de todos los damnificados, haciéndose incluso reuniones barriales con las autoridades tratando de demostrarles el error en caso de llevarse a cabo este plan.

 

No solamente estas protestas no surtieron efectos, sino que dejaron claro el nivel de improvisación del mismo, pues los responsables quitaban o ponían paradas según los reclamos de la gente y ante los ojos de todos los asistentes a la reunión

 

Sería redundante hablar sobre los perjuicios que se ocasionaron a los comercios de la zona, en general, y a la calle Colón en particular, otrora centro comercial del barrio, y hoy gracias a estos señores una calle semi desierta cuya escenografía son los locales cerrados. 

 

La soberbia de las autoridades departamentales ha sido tal que ignoraron los reclamos de la embajada de Canadá una de las más perjudicadas por la instauración de las nuevas terminales en plena Plaza Independencia.

 

Finalmente todo hace indicar que las mismas  serán quitadas de allí, no porque la gente lo pida o hayan entrado en razón los dirigidos por Erlich, sino porque el presidente ha decidido mudar el edificio de la presidencia al palacio de justicia, vaya a saber uno porque, quizás porque son el único tipo de cambios que su

gobierno sepa  hacer.

 

En fin lo que queda claro es que esta administración al igual que las otras se cree dueña de la ciudad entonces hacen y deshacen cosas a su antojo, es hora de revelarnos ante esto, los señores de la intendencia se deben a los habitantes de la ciudad, y no a los caprichos de un señor que sueña con ser Luís XIV.

 

Carlos D Aguirre