El
riesgo más grande al que la falta de experiencia y coordinación interna del
gobierno nos esta exponiendo es al de enfrentarnos a fracasar en la firma de un
buen acuerdo comercial con los Estados Unidos.
Tenemos
la oportunidad histórica de que la primer economía del mundo en materia
comercial, nos invita a sellar un acuerdo que puede resultar decisivo para
nuestro tan anhelado y necesario desarrollo económico, y, lamentablemente, no
estamos jugando con todo el equipo en la cancha.
Desde
el absurdo de que el propio canciller de la República sea el portavoz de los
contrarios a un acuerdo desde el mismo
seno del Frente Amplio, hasta la desautorización pública y permanente de que
son objeto el Presidente Vázquez y su Ministro de Economía, todo hace a la
sensación, de que las cosas no caminan como debieran hacerlo.
A
este panorama se le suma la gravedad del caso de que a los actores privados, no
se les consulte, no se les informe, y por consiguiente, no se les tome en
cuenta, como si fuesen simples tomadores de decisiones administrativas
Ni
que hablar de los demás actores: Los Partidos Políticos de la oposición nos
enteramos apenas por los diarios de lo que supuestamente piensa el gobierno
sobre el tema.
Es
que el grado de confusión interna del gobierno llega a tales extremos que
parecería que ni siquiera el Ministro Gargano sabe de que esta hablando. En una
entrevista radial en AM Libre sentenció: “Ni fast track ni largo track”.
Por
encima de las dificultades de comprensión del idioma inglés, resulta al menos
gratuito el auto marginarse de un tipo de instrumento que se nos ofrece para
mejorar nuestro intercambio comercial con la
llamada “potencia del norte”.
Es
más, el Presidente del FA y Ministro de Educación, Jorge Brovetto, desde La
Habana se manifestó contrario (una vez más) a celebrar un Tratado de Libre
Comercio.
No
estamos jugando la carta como se debe. No hay unidad interna, ni siquiera en el
gobierno.
No
hay claridad ni identificación de objetivos.
No
hay una estrategia clara, ni en la negociación, ni en el fin que se persigue.
Lo
peor, es que se puede perder por partida doble ante la hipótesis de no firmar o
terminar firmando cualquier cosa.
Nuestros
vecinos-hermanos-socios, del MERCOSUR,
a pesar de la ingenuidad manifiesta de nuestros gobernantes, no van a entregar
lo que no tienen necesidad de dar, y ,por algún lado , nos van hacer pagar
alguna cuenta.
Puede
darse el caso, que firmemos un acuerdo “a la uruguaya” que no sea lo
suficientemente bueno. O al menos que no aproveche al máximo las oportunidades
que se nos presentan.
Puede
darse que Argentina y Brasil, escudados en nuestra supuesta “infidelidad
mercosuriana” aprovechen para poner más trabas y dificultades a la venta de
nuestros bienes y servicios en la región.
Puede
darse que por jugar mal, un partido que podemos tener ganado, lo empatemos, o
terminemos perdiendo.
Puede
darse que quedemos en la mitad del río.