El pasado martes 18 de noviembre me encontré un artículo en el diario El País, que hacía mención a una propuesta elevada a la Convención de la F.E.U.U. (Federación de Estudiantes Universitarios) por el Centro de Estudiantes de la Facultad de humanidades.
En
la búsqueda de este documento visité el sitio web de la FEUU en donde se publica
esta propuesta que merece ser comentada dado el nivel de radicalismo que
contiene.
Mediante
esta propuesta los estudiantes de humanidades incitan entre otras cosas a la
“movilización activa de los centros de estudiantes para que sean una
organización de lucha”.
Señala
también como antecedentes la caída de varios gobiernos latinoamericanos en los
últimos años, imponiéndolo como plataforma y meta de los movimientos
estudiantiles que deben “proponerse la tarea de marchar hacia la liberación
nacional”.
Habla,
sorprendentemente, de lo inapropiado de los plebiscitos y referendums; cosa que es cierta, pero no porque sea la
forma más irrelevante de desperdiciar dinero y desgastar estructuras que no
tienen estas expresiones como fin natural, sino que sostienen que son
inapropiados porque “desvían la pelea del terreno fundamental de la lucha... la
huelga, el paro y la movilización callejera”.
Es
necesario hacer varias apreciaciones.
En
primer lugar, es necesario entender los lugares en los que cada organización
debe desenvolverse. Los estudiantes de
Humanidades deben ocuparse de su facultad, sus esfuerzos deben dirigirse a
maximizar los planes de estudio y el funcionamiento de su centro de estudios y
no a incitar a los estudiantes a abalanzarse a las calles a invocar una suerte
de guerrilla contra el gobierno; sin mencionar que la prioridad de un
estudiante debe ser su carrera y no la incitación a la huelga, paro, u otro
tipo de manifestación obsoleta y contraproducente.
Nos
preocupa, más que nada, a quienes somos o hemos sido universitarios lo sabemos
bien; el hecho de que los movimientos
universitarios son apoyados por las distintas fuerzas políticas. En el caso de la FEUU además de ser apoyado
por la izquierda, las filas de militancia izquierdista se ven repletas de
estudiantes universitarios que son justamente, quienes impulsan este tipo de
manifiestos tan violentos como absurdos.
A
nuestro entender debe haber un replanteamiento de las prioridades que forman el
ideario de esta organización y de quien la sustenta.
Los
estudiantes en sus centros, a estudiar y a preocuparse por su facultad.
Los
militantes, en sus movimientos, a preocuparse por los temas que les competen,
que seguro no deben ser aquellos que llamen a la violencia civil.
Guillermo
Cal