¡¡¡ CUANTA ESTUPIDEZ !!!

 

Hay cosas que cuestan creer. Parece que en el Uruguay si hay algo que sobra es la capacidad de asombro que día tras día debe ser ampliada en sus dimensiones. En estos días se han dado a conocer un par de documentos que nos deben llamar a la reflexión a todos los uruguayos, sin importar su color político.

 

Por un lado la Corriente de Izquierda, integrante del Encuentro Progresista, y por el otro la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay, a través de un documento emanado de la Facultad de Humanidades y Ciencias preparatorio del XI Congreso, reivindican posturas y métodos que a esta altura del partido nos generan la duda de si se trata de una broma de mal gusto o si realmente todavía existen uruguayos que piensan que en Cuba hay democracia o que frente a cualquier iniciativa con la cual no se esta de acuerdo lo más adecuado es responder con piquetes, paros y manifestaciones callejeras. Incluso se mencionan como admirables ejemplos de lucha los movimientos guerrilleros de Colombia o Méjico o la reciente movilización obrera que derrocó a Sánchez de Losada en Bolivia, con el afán de transplantar la experiencia al Uruguay. Por supuesto que el movimiento obrero que se opone en masa a Chávez en Venezuela es “bancado” por el imperialismo y los balseros cubanos que se exponen a ser devorados por los tiburones son lacayos del Tío Sam y merecen ser fagocitados por los escualos.

 

Parece que no vamos a aprender más de las cosas que nos han pasado. Naciones que literalmente quedaron en ruinas se levantaron y pasaron a ser superpotencias económicas y sociales en el mismo tiempo que a los uruguayos nos ha insumido procesar la discusión de los desaparecidos en la dictadura. Los actores sociales de cualquier país en crisis lo que siempre buscan para salir de los problemas son los acuerdos y el diálogo que necesariamente debe llevar al otorgamiento de concesiones recíprocas. En el Uruguay sucede todo lo contrario; primero se busca la discrepancia y el enfrentamiento porque eso es lo que a algunos les reporta un rédito político mayor. Revolver las heridas sigue siendo un buen negocio así como fomentar el desacuerdo y hay uruguayos que piensan que lo que está en juego es la conciencia social o la justicia.

 

Es un juego peligroso que puede traer consecuencias nefastas para quienes intervienen, en especial si algún día acceden a los máximos honores nacionales y deban brindar las soluciones que tan largamente han dicho tener y que, de una forma o de otra, siempre le han escamoteado a los uruguayos.

 

Alfredo Susena.