MI VISION

 

Cuando ingresé a la educación superior, junto a la natural y pujante inquietud juvenil, se despertó en mí un especial sentimiento por comprometerme en tomar la opción de incidir en aquellas cosas que de alguna manera conformaban el marco que regiría mis pasos en el tránsito universitario.


Identificada con los postulados de CGU, y tremendamente impactada por la señorial figura de Juan A. RAMIREZ, un personaje discutido por algunos pero respetado por todos, más allá  de ideologías políticas - ,en virtud de su  sobriedad, la claridad y transparencia de procedimientos en su rol de educador en un nivel que exige el máximo de equilibrio y honestidad profesional, para mantenerse al margen de cualquier desliz demagógico que lo desvíe de su función específica en ese ámbito, para escudado en la autoridad que otorga una cátedra, trasmitir conceptos proselitistas, en lugar de conocimientos.


Esa imagen de catedrático abstraído de toda cosa o actitud ajena a su papel de formador de profesionales de las leyes, sumada a una trayectoria política honorable y a mi criterio exitosa, me decidieron a formar en sus filas, convencida de incursionar en un ámbito ético-político acorde a los valores que con el correr de los años mi personalidad fue adquiriendo, estimulada por un ambiente familiar perfecto.


Obviamente, el grupo humano de jóvenes que me recibieron en el seno de la agrupación, se constituyó en el escenario ideal para sentirme a gusto y desarrollarme, sintiéndome partícipe de una corriente dinámica, pujante, ávida de realizaciones trascendentes en su afán de servir con dignidad y eficacia, a una concepción filosófica que tiene sus raíces engarzadas en la heroica gestación de la Patria.


Con el tiempo mi nivel de compromiso fue aumentando y fuí ampliando el espectro de "referentes". Así fueron llegando a mi vida figuras consolidadas políticamente como Alvaro ALONSO y Sebastían DA SILVA, quienes con actitudes, decisiones, comportamiento y entrega, me han ido confirmando lo acertado de mi decisión inicial.
Hoy el Partido Nacional navega mares agitados. Se requiere manos expertas y temple al timón, que guíen la nave a buen puerto.


Una generación de nuevos dirigentes pugna por ubicarse en lugares de privilegio en la aceptación popular.
El posicionamiento serio, coherente, responsable, equilibrado pero firme de nuestros líderes, nos ayuda a creer y crecer, amparados por un optimismo racional de que "juntos podemos".


Este es "mi convencimiento", si quieres participar de nuestro entusiasmo, en la juventud de la 903 te estamos esperando... hay lugar para .


 Nadia Menéndez Vaz