EL CAMINO DEL PARTIDO NACIONAL

 

En Filosofía a los hombres se los identifica con las generaciones, a quien les escribe le toca participar de la Generación de los 70; muchos de ustedes coincidirán en que fue la generación de la vida en dictadura y en crisis, por ello aprendimos a valorar la democracia en su más amplia expresión y a poder entender que los períodos de crisis económicas de una país, implican nuevos desafíos a los nuevos caminos que debemos transitar para salir de ella.-

 

Al mismo tiempo aprendimos que el quietismo en crisis es el peor remedio que uno puede implementar para salir de ella, por el contrario logramos entender que la crisis es un cambio que nos muestra los errores cometidos y que si lo capitalizamos, la salida efectiva logra ser positiva.-

 

Hoy nos encontramos ante el desafío de implementar cambios para lograr salir de esta crisis; hoy ya no somos los mismos de ayer, ya que hemos ido  preparándonos profesionalmente para ser útiles al país y a su gente.-

 

Creemos en el cambio positivo, en el cambio sustancial y profundo, el de las conductas, con objetivos morales, claros y definidos, con metas nacionales, para lo cual la historia puso en el Uruguay, para todos sin distinción alguna, el gran instrumento de cambio que es el Partido Nacional.-

 

El Partido Nacional es el recurso supremo al cual la Patria acude en los momentos más difíciles”, esta no es una simple frase es parte del destino nacional y del futuro personal de los uruguayos.-

Hoy una vez mas el Partido Nacional vuelve a tener en sus manos el compromiso nacional de otorgarle a los Uruguayos la posibilidad de contar con una colectividad política  que brinda su cauce a la militancia del país entero, al servicio del interés general de la población, sin distinción alguna, consagrando el interés del Uruguay  y la preservación de su ser nacional.-

 

Para los que se han olvidado, los invito a reflexionar sobre lo que es ser nacionalista, para ello no hay más que ir la fuente que no es otra que el Partido Nacional, ya que este sabe de su vitalidad, de su fortaleza y de su serenidad, por su procedencia histórica; cuando hoy hablamos de Nacionalidad y Americanismo, nos hacemos más que recordar a Oribe, Leandro Gómez, Herrera y todos quienes junto a ellos lucharon. Por ello, nosotros, los Nacionalistas no necesitamos hacer alardes de patrioterismo para defender al Uruguay, no requerimos de festejos y ni asambleas o mesas redondas para descubrir los cantos y las alegrías de nuestros pagos .-

 

Cuando hablamos de las libertades públicas, ello es así por nuestro legado histórico, ya que no hago más que recordar con ello a Timoteo y  Aparicio Saravia, Francisco Lavandeira, Diego Lamas, Washington Beltrán y quienes con ellos lucharon, los que responden con la eficacia de la resolución.-

 

Cuando hablamos de justicia social y concordia laboriosa no hago mas que remontarme a lo logrado por hombres como Evaristo Ciganda, Carlos Roxlo, Lorenzo Carnelli, José Otamendi, Daniel Fernández Crespo y sus compañeros de ideales quienes respaldaron ese compromiso; por ello, nosotros, los nacionalista, no necesitamos de instrumentar un vocabulario popular para conocer y saber dónde están las injusticias  que reparar  y las tierras que trabajar.-

 

Cuando hablamos de gobernar con el país entero y de perseguir el acuerdo de todas las fuerzas nacionales, no hacemos más que recordar en que se fundó Wilson Ferreira para instaurar la co-gobernabilidad, lo cual no hizo otra cosa que recordar el legado de Bernardo Berrro, Alfredo Vásquez Acevedo, Martín C. Martínez, Luis Gianattasio, Salvador Ferrer Serra y muchos otros estadistas y administradores.-

 

Por ello y por muchas otras cosas de las cuales iremos conversando en posteriores oportunidades, es que creemos en forma ferviente que el instrumento de cambio es el Partido Nacional, pero éste no puede instrumentarlo sin su gente, sin los nacionalistas de verdad, de aquellos que anteponen la patria a sus intereses partidarios, de aquellos que se rebelan ante el quietismo, ante el continuismo, ante las debilidades entreguistas, ante los malos políticos; recurrimos a aquellos que creen en la honradez administrativa, que sustentan la credibilidad de sus dirigentes, que creen que un país más justo es posible, pues creen en la justicia social como instrumento de equidad.-

 

Hoy cada uno de nosotros tiene el desafío de resolver si desea reanimar la esperanza nacional de un nuevo país, cada uno de nosotros debe optar por un cambio profundo, este cambio surge en forma obligada por el agotamiento de una época y una generación.-

 

Cada uno de nosotros y a cada uno de nuestros amigos y familiares les debemos recordar que al votar al Partido Nacional no solo estarán votando contra el continuismo y la obsecuencia, sino que, además y fundamentalmente estaremos votando por el Uruguay del futuro.-

 

Finalmente y para despedirme,  cabe homenajear a través del recuerdo a uno de los nuestros, ya que un día como hoy, pero de 1898,  el Partido Nacional legaba, una vez más, a la historia de su país, uno de los nombres más ilustres que forjaron su divisa y la historia de nuestra patria, ello es así ya que un 20 de mayo de 1898 fallecía Diego Lamas, ilustre patriota que supo enarbolar la divisa blanca en un corazón nacionalista; para lo cual evocando las palabras de Aparicio Saravia, reflejamos hoy nuestro sentir:

 

“La perdida de tan grande compañero, es irreparable; pero su herencia es preciosa porque en su ejemplo y en sus actos  de capitán esclarecido muchos son los que aprendieron el arte del combate y el sacrificio  fecundo por el deber militar cuando lo inspira el civismo”

 

La herencia nacionalista legitima nuestro compromiso para con ustedes.-

 

Dr. Nicolás Orrico