El huevo y la gallina en Medio Oriente

 

 

El poner la otra mejilla no ha sido común denominador para las partes de este conflicto que Ud. como yo, ya no recordamos ni siquiera cuando inició. Buscar un punto de partida resulta en una acalorada discusión que finalmente llegará hasta el paradigma del huevo o la gallina. El rapto de dos soldados israelíes, las invasiones del pasado, los ataques más atrás y hasta la rotura de la pata de la silla del Rey David que no se resolvió si era atentado o descuido del carpintero, nada puede explicarnos y sacarnos la eterna duda de cuándo inició el conflicto en la zona y por qué.

 

Si nos remitimos a la historia reciente, y por reciente digamos los últimos 60 años (para que saque cuentas lo viejo que podemos ir buscando motivos), llegaríamos a la formación del Estado de Israel en 1948 y el reconocimiento de las Naciones Unidas. En ese momento varios miles de palestinos se refugiaron en campamentos establecidos al sur del Líbano. Estos campamentos se convirtieron entonces en cuarteles generales de operaciones políticas y militares de los palestinos. Luego que las guerrillas palestinas fueron expulsadas de Jordania entre los años 1969- 1972.

 

Allí surgieron las incursiones de terrorismo de los palestinos en los recién reconocidos territorios israelíes y la historia moderna de esta confrontación comenzó a escribirse con sangre, pero la sangre sólo se sumó a los ríos que desde tiempos bíblicos ya venían corriendo.

 

¿Motivos?, ¿justificación?, y hasta la misma historia del conflicto se sigue desdibujando y, al menos para quien les escribe, ya poco importan pues deberían estar supeditados a parar esta matanza sin razón. Hoy, y lea bien, no existe en los territorios en conflicto, un solo ser vivo que no tenga motivos para justificar una acción violenta contra la contraparte. Hoy no existe un solo ser humano en esa zona que no tenga una amigo, un padre, un hijo, un abuelo, un vecino, un pariente lejano y hasta una mascota, que no haya sido muerta en algunas de las décadas pasadas por alguien del “otro bando”.

 

Entonces, ¿debemos seguir buscando antecedentes pasados para seguir encontrando justificaciones a más y más acciones bélicas para castigar a los del otro lado?.

 

Como un libreto lúgubre de un mal film norteamericano, esto cada vez se parece a esos juicios de películas cuando en los alegatos se menciona la jurisprudencia de años y años y años pasados. “Hinkle vs. Sánchez”, “Mc. Mahon vs. Tomkinson”, etc. ¿No será momento de parar la violencia y pensar por un momento en los civiles involucrados debajo de cada bomba y metralla que se dispara?.

 

Pensemos más cercano, tenemos entre manos un conflicto por las plantas de celulosa en Fray Bentos, del otro lado un pequeño grupo de ambientalistas razonables tienen un sentido legítimo en sus reclamos, pero por otro casi una comunidad entera ha llegado al fanatismo irracional reclamando y preocupándose por la contaminación, mientras están rodeados por el Río Paraná y otros afluentes, contaminados por sus mismos compatriotas y por su propio gobierno. Ya nos advierten los psicólogos que revertir la opinión y llevar al raciocinio nuevamente a estos ciudadanos argentinos, va a ser un trabajo de largo aliento. ¿Se imagina lo que puede llevar recuperar a las comunidades de Medio Oriente para un futuro en convivencia pacífica?.

 

Si los motivos o justificaciones son fundadas y podemos incluso dar cierta razón a ellas, a esta altura de la historia de la maltrecha poca humanidad que nos va quedando a los seres humanos, no deberían impedir que se detuviera estas masacres entre los que en definitiva son hijos del mismo mundo, vecinos y hermanos navegando en esta nave en el espacio que llamamos Tierra.

 

Como en un juego de ajedrez, hoy ya nadie puede declarar vencedores ni vencidos, esto ha sido “tabla”, pero a costa de perder peones, alfiles, caballos y hasta la reina, ….. y por que no …perdiendo la poca dignidad de seres orgullosos que somos los únicos seres vivos capaces de perdonar a nuestros ofensores y olvidar por voluntad propia. El hombre es una animal de costumbres (violentas), pero como decía Mafalda, ¿no será que de costumbres el hombre es un animal?.

 

Basta!

PAZ,… por favor.

 

Juan Vital