El último de los Mohicanos
En
Bs.As. hace unos días y en el tristísimo acto de conmemoración de
¿A
qué viene hacer mención a estas declaraciones del ministro Astori, con las que
básicamente coincidimos, que hasta ahora era el único miembro del gabinete al
que más allá de las discrepancias con su ajuste fiscal, que desestimula el
trabajo y la inversión, era el que se venía manejando con mesura en su gestión
y daba algo de sentido común y político a esta Administración?.
De
más está hablar de los dislates y las marchas atrás y adelante de Mujica,
Gargano, y Muñoz, de las inexplicables compras de la estaciones de Texaco y el
tema del supergás de Lepra ó la paradójica venta en más de 100 millones de
dólares de Pluna por el ministro progresista Rossi, o los prescindentes de
Lescano y Berruti en contraposición con la desmesuradamente mediática Tournée.
Astori
era el serio y el prolijo, eso se acabó, fue el último en caer en la epidemia
progresista de falta de criterio y capacidad para ejercer el gobierno de un
país.
Se
fue de boca, ¿qué aportaba el comentario al desempeño de la política económica
uruguaya o a sus relaciones internacionales? Nada, todo lo contrario el
Embajador de
Realmente
nos llamó la atención la impericia del hasta ahora prolijo Secretario de
Estado..
Ya
no sabemos los uruguayos donde buscar en esta administración un poco de
criterio para conducir los destinos de la nación, ya no sabemos donde encontrar
un poco de sentido común en los actores políticos de esta cuasi dictadura del
oficialismo.
La
oposición está amordazada por vía de los hechos en los medios de comunicación y
aplastada por las mayorías adictas al gobierno que impiden en el parlamento
hasta la discusión de los temas (recordemos que la mal llamada reforma
tributaria se discutió durante meses dentro del Frente Amplio pero se le dio
trámite urgente en las Cámaras, impidiendo a la oposición introducir las
mejoras que seguramente hubieran sido aportes al proyecto presentado en forma
tan compulsiva) o el llamado a la cordura y la realidad en infinidad de temas
que se dan por consumados y solo es un simple trámite su paso por el
Parlamento
sin permitir el intercambio de opiniones, ni los aportes que otros podamos
hacer o plantear.
Quienes
hayan leído la novela de James Fenimore Cooper “El Ultimo de los Mohicanos”,
sabrá que su protagonista piel roja y su hijo, eran los últimos representantes
de la tribu de los Mohicanos y la esperanza de que esta pudiera renacer en
algún momento; con la muerte del único hijo se extinguió esa posibilidad. Con
las declaraciones de Astori vemos, que quienes teníamos alguna esperanza de que
pudiera resurgir en este Poder Ejecutivo la cordura y el buen gobierno, vemos
morir al último de los mohicanos y por tanto la posibilidad de que el Uruguay
adoptase al menos cierta senda de racionalidad política en quienes nos
gobiernan.
Desgraciadamente
aún quedan los tiempos electorales y si hasta ahora el asombro de lo que vemos
nos tiene alelados, preparémonos para lo que vendrá.
Suerte Uruguayos, mucha
suerte, debió decir Vázquez en su discurso del Hotel Presidente.
Javier Sala