ELECCIONES EN BS. AS.

 

 

 

La puja que tendrá lugar el próximo domingo por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es parte de un calendario electoral permanente que tienen nuestros vecinos. Además hay que sumarle que debido a la fuerte polarización entre Aníbal Ibarra, actual Jefe de Gobierno, y Mauricio Macri, actual presidente de Boca Juniors, seguramente habrá segunda vuelta el próximo 14 de setiembre.

 

La efectividad del alcalde porteño es un hecho reciente a partir de la reforma constitucional conocida como Pacto de Olivos y ha tenido como exponentes a sólo dos personas. Uno de ellos es el ex Presidente de la República Argentina, Fernando de la Rúa y el otro el postulante a la reelección Aníbal Ibarra.

 

En esta ocasión dirimen cinco candidatos a los que podemos ubicar en distintos escalones de acuerdo a la preferencia que determinan las encuestas.

 

En la lucha por acceder al despacho que se encuentra en la Plaza de Mayo frente a la Rosada solamente parece haber lugar para Macri e Ibarra.

Mauricio Macri ha centrado su candidatura en su condición de outsider de la política partidaria argentina y esgrime como su principal logro la campaña del club Boca Juniors al cual ha llevado a obtener la Copa Libertadores en tres de los últimos cuatro años. Su punto débil está por el fuerte reracionamiento que su familia ha tenido con el ahora defenestrado Carlos Saúl Menem.

También el hecho de ser considerado un outsider no significa la ventaja que le hubiera reportado dos años antes cuando el descreimiento de los argentinos en la clase política estaba en su punto más álgido.

 

Aníbal Ibarra pretende explotar el fenómeno de popularidad que ha generado el presidente Kirchner y llama a un enfrentamiento similar al registrado en la segunda vuelta de los comicios nacionales que enfrentaban al Gobernador de Santa Cruz con el ex Presidente Carlos Saúl Menem.

Asimismo la gestión de Ibarra no luce como un capital político demasiado aprovechable y se le critica la diversidad de sus aliados que provienen tanto de izquierda como de derecha.

 

En un segundo escalón se encuentran el trotskista Luis Zamora y la ex montonera y ahora aliada de López Murphy, Patricia Bullrich.

Zamora ostentaba hace aproximadamente un año un nivel de popularidad tal que lo ubicaba primero en las encuestas presidenciales y hoy ya no logra las mismas adhesiones. De todas maneras confía en obtener un significativo respaldo en una circunscripción que tradicionalmente ha sido proclive a votar candidatos identificados con una línea progresista. Sin embargo el radicalismo de Zamora supera lo que los porteños pueden elegir como Jefe de Gobierno.

 

En el caso de Bullrich anhela con capitalizar el apoyo recogido por su candidato presidencial Ricardo López Murphy en la Capital Federal y de lograrlo ya tendría una votación más que significativa, aunque es muy difícil que pueda colarse en la pelea.

 

Un escalón más abajo se encuentra el candidato de la devaluada Unión Cívica Radial Cristian Caram, que salvo el apoyo recogido por parte del cómico y líder de los ahorristas damnificados no ha podido demostrar mucho más.

 

En síntesis todo parece indicar que Ibarra y Macri ya comenzaron a jugar el partido correspondiente a la segunda vuelta el 14 de setiembre y para el cual van a intentar conseguir el imprescindible apoyo de Zamora, Bullrich y Caram.

En este sentido el que movió mejor las piezas fue Ibarra. Pero todavía falta casi un mes.

Y es Argentina…

 

Martín Fernández