La semana pasada se llevó a
cabo, como todos los años, una marcha estudiantil con motivo de la fecha de
fallecimiento de Liber Arce.
Lo que motiva estas líneas
es algo que lamentablemente se repite año tras año en esta fecha, y que son los
actos de vandalismo que tienen lugar durante esta manifestación.
Hay que hablar de varias
cosas, pero lo que llama poderosamente la atención y sobrepasa el poder de
raciocinio que uno pueda tener es el porque:
¿por que se dan actos de violencia en el homenaje que le realizan a Liber Arce
quienes le dieron la condición de mártir?. ¿Que forma de homenajear a nuestros
muertos es intentar incendiar una dependencia de las Fuerzas Armadas?. Y sobre
todo ¿a que responde esta violencia, y porque esta dirigida contra sujetos que
nada tienen que ver ni con la marcha, ni con los estudiantes, ni con ningún
trasfondo político?.
Son estas las cosas que
merecen el peor de los rechazos y la más enérgica condena.
Nosotros como siempre nos
vemos en la obligación de destacar que por suerte estos grupos no son
representativos, porque si bien era una marcha estudiantil, yo también soy
estudiante y a mi no me representan quienes fueron a la marcha, ni quienes la
organizan (que todos sabemos quienes son) ; ni tampoco me representan las
causas que motivan esta marcha, y menos que menos quiero que se me asocie con
el cobarde vandalismo que tuvo lugar.
Es difícil entender además
el porque quienes protestan permanentemente contra la violencia en todas sus
formas la utilizan injustificadamente
en un contexto totalmente ajeno a la misma.
Es difícil también entender
el porque se atacó y se destruyó un local de la cadena "Mac Donalds"
que difícilmente tenga algo que ver con Liber Arce ni con ningún otro tema que
no tenga que ver con el servicio que brinda.
Resulta entonces por demás
penoso para nosotros los jóvenes ver a nuestros pares realizar actos que
atenten directamente contra todo lo que creemos y defendemos.
Hay veces en que
acertadamente, o no, se dan ciertas manifestaciones que responden a
determinados motivos que, válidos o no, les dan justificación. Pero cuando se
dan injustificadamente estos actos de vandalismo, que nunca a nuestro entender
podrán tener ninguna justificación, es cuando debemos declararnos contrarios y
enemigos al absurdo que significa un suceso violento e inexplicable como el
ocurrido.
Guillermo
Cal