En
mi relativamente corta pero intensa militancia en filas nacionalistas, he
tenido la oportunidad de participar desde adentro en dos convenciones
partidarias, “ eventos cumbres”, que se constituyen en
una suerte de radiografía de la legión blanca y particularmente de su
dirigencia.
A
partir de su desarrollo se generan mensajes que pautan el rumbo que el partido
transitará en el futuro mediato, adquiriendo mayor relieve ante la inminencia
de un acto electoral nacional.
Al
mismo tiempo el grado y la forma de participación de los que cargan la pesada
responsabilidad de conducir a los blancos, motivan en sus seguidores entusiasmo
y esperanza en el éxito, o desazón y desánimo en el fracaso.
Así,
el desconcierto y la desilusión que me ganó como joven dirigente nacionalista
en la anterior convención, en la que palpé un partido sectorizado, dividido,
pugnando por prevalecer postergando intereses partidarios,...CAMBIO
RADICALMENTE!! en Pando.
Fue realmente emocionante constatar una
multitud representativa de todos los sectores, cobijados únicamente bajo el
emblema nacional y banderas blancas, como si fuera homenajeando el centenario
del caudillo que soñó con la unidad y fortaleza nacionalista.
Fue
conmovedor el entusiasmo de la máxima dirigencia resaltando y reconociendo el
trabajo de las estructuras partidarias a todos los niveles, pues basamenta el comportamiento electoral de los destinatarios
del mensaje político partidario.
Fue
alentador que la oratorias apuntaran a la unidad blanca, convocando a sumar
esfuerzos, restañando cicatrices, ante el momento histórico que vive el país,
que demanda un Partido Nacional dinámico, confiable, unido y fuerte que aporte
una esperanza cierta y válida en los tiempos que corren a los uruguayos que
aman su patria y la sueñan próspera, justa y digna.
Tengo
la certeza que le tránsito hasta las elecciones será árido y dificultoso.
Apelando
a las reservas históricas de valores, que constituyen el legado glorioso de
nuestros antecesores y empapados en sus convicciones y heroica determinación,
encontraremos el manantial inagotable de fuerzas y energía que nos haga no
escatimar esfuerzos en una cruzada patriótica, que le brinde a los blancos y a
los que no lo son una opción sólida, convincente, realista, transparente,
esperanzadora de una fuerza política renovada, que habilite la idea, de que con
un gobierno nacionalista URUGUAY
PUEDE VOLVER A CREER.
Vivan
Los Blancos!!!!!