EL
ORGULLO DE SER BLANCO
Los blancos profundamente respetuosos del individuo, coherentes con nuestro pasado, honestos con nuestros compatriotas, festejamos todos los días el pertenecer a un Partido tolerante.
La
Convención del Partido Nacional realizada el pasado 14 de agosto nos convoca,
como militantes blancos, a efectuar algunas reflexiones, más allá de las
consideraciones de contenido que probablemente se hagan en el resto de los
artículos de la presente edición de “Compromiso”.
Lo
primero que cabe destacar de la jornada es el entusiasmo y la alegría con la
que los integrantes de nuestra colectividad política están dispuestos a
enfrentar el proceso electoral venidero. Frente a los habituales gestos adustos
y rostros marcados por años de insano resentimiento que encontramos en nuestro
ocasional rival, hoy se encuentra nuestro querido Partido, más firme y unido
que nunca, con el convencimiento que poseen desde el primero hasta el último de
sus militantes de que es posible volver a ser gobierno.
En
segundo término, hay que destacar la naturalidad con la que se desarrollan
todas las cosas que hacen a la vida política de nuestra colectividad. En el
Partido Nacional no hay guardaespaldas, ni hay que saludar a nuestros
dirigentes saltando por sobre un operativo de seguridad, ni encerramos a los
periodistas en los actos políticos para que no puedan acercarse a nuestro
candidato. En nuestro Partido se puede regalar un abrazo fraterno a quien se
quiera en cualquier momento; en nuestro Partido no le pagamos a nadie para que
reprima a nuestros propios militantes; en nuestro Partido no elegimos con quien
hablar sino que hablamos con todos; en nuestros actos y reuniones la prensa
circula libremente; y, por último, en nuestro Partido no mandamos callar, a
riesgo de ser echado, a ningún compañero por opinar diferente para después
acudir desesperadamente a el cuándo el devenir electoral así lo exige. Pruebas
de esto abundan desde la discusión sobre la Ley de Caducidad hasta el retiro de
la coalición de gobierno en el año 2002. En el Parido Nacional nunca se ocultó
nada y por eso la ciudadanía vuelve a
premiarnos y brindándonos, una vez más, la confianza para regir los destinos
del país por los próximos cinco años.
Todo lo señalado fue claramente palpable y visible en la Convención que pasó y volverá a serlo en cada una de las actividades que nuestro Partido, así como sus sectores y agrupaciones, realicen desde este momento hasta el ballotage de noviembre. Porque más allá del resultado, los blancos festejamos todos los días el pertenecer a un Partido tolerante, profundamente respetuoso del individuo, coherente con nuestro pasado, honesto con nuestros compatriotas y absolutamente consciente de que la felicidad de los uruguayos solo puede ser alcanzada en un marco de libertad y democracia.
Alfredo Susena