VIGENCIA DEL PENSAMIENTO WILSONISTA

Un país productivo y su descentralización.

 

Al referirnos al país productivo y la correspondiente descentralización, hacemos alusión a un gobierno para todos que fomente la producción y al mismo tiempo la descentralización.

 

Han pasado unos diez años desde que comenzamos a transitar el camino del Desafío Nacional, el objetivo es y era cambiar al país haciéndolo un país mas justo, y para ello comenzamos por replantearnos, desde nuestra colectividad política, cual debían ser los lineamientos de ese cambio sustancial y profundo; fue así que llegamos a la conclusión que los pilares del cambio se encontraban en el desarrollo humano individual y social, por otro lado en desarrollo económico a través de un país productivo y con descentralización política y económica; no hicimos otro cosa que retomar las viejas banderas de Wilsonismo del 71, por el cual el desarrollo económico debía darse en forma simultanea con el desarrollo social, evitando que la brecha entre pobres y ricos fuera más grave.-

 

Al referirnos al país productivo y la correspondiente descentralización, hacemos alusión a un gobierno para todos que fomente la producción y al mismo tiempo la descentralización (integración nacional).-

 

Por ello es que hoy, más que nunca, apostamos a retomar el rumbo que nos permita lograr los equilibrios macroeconómicos perdidos, necesarios para el correcto desempeño de la economía en su conjunto; somos conscientes de que contamos con el capital humano necesario y capaz , el que se ve complementado con la riquezas naturales y geográficas  de nuestro país.-

 

Un ejemplo de ello resulta de las posibilidades que se contarían a partir del avance tecnológico, el cual, aplicado a la agroindustria y pecuaria permitirá desarrollar agroindustrias generadoras a la vez de riqueza y descentralización.-

 

Ya lo decía Wilson en la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE), de esta manera:

El actual estancamiento relativo de la producción es atribuible al insuficiente desarrollo tecnológico. El país no ha venido haciendo uso de la poderosa herramienta que constituye la aplicación de la tecnología moderna en el campo” (CIDE: Plan, T.I, pág. 13).-

 

Hoy resulta claro que la sociedad en su conjunto se encuentra en graves dificultades de acceso, por ejemplo, a la salud y la educación (si bien son los ejemplos más claros, no son los únicos que existen en esta realidad de hoy); allí hay desigualdad e injusticia, la que no nos permite crecer y que sigue postergando las posibilidades de desarrollo y crecimiento de un país integrado.-

 

Con la descentralización, y en el mundo de hoy, logramos acercar el poder del Estado a la gente, revertiendo injusticias, ya que con ello mejoramos el aprovechamiento de los recursos nacionales, una más justa distribución y aplicación del principio de igualdad de oportunidades sin distinción alguna.-

Si la descentralización económica (desarrollo económico armonizado según las aptitudes de cada departamento) y la descentralización política (aproximación de los representantes a los representados), se armonizan en forma adecuada, habremos logrado proveer de los medios necesarios para que nuestros nacionales, no importando del pago de donde provengan, tengan igualdad de oportunidades para desarrollarse.-

 

La cuestión y objetivo verdadero de un gobierno para todos, sin distinción alguna, es luchar contra la injusticia.-   

 

Un pías productivo, integrado, y socialmente justo, es un proyecto de país y una verdadera respuesta nacional.-

“..... naides es más que naides ........ Nunca he oído definición más hermosa de lo que el Uruguay ha sido  y lo que ha querido ser a lo largo de su historia” (Wilson Ferreira Aldunate. Mensaje previo al Plebiscito Constitucional de Noviembre de 1980).-

 

El pensamiento de Wilson mantiene hoy una formidable vigencia; parte de una concepción de la sociedad oriental profundamente solidaria, lo que incide en la estrategia de desarrollo económico a adoptar.-

 

Nicolás Orrico