¿Cómo
que no hay cambios ?
A
menudo surgen comentarios en diferentes ámbitos, referidos a la ausencia de cambios impulsados desde el gobierno,
por una fuerza política que basó sus campañas políticas-electorales en
compromisos ético-ideológicos de “profundos cambios” si se le confiaba el
poder.
Entiendo
que se tratan de conclusiones falsas, que no son capaces de ver la realidad
política de un conglomerado ideológico que desde que se instaló en el poder ha
generado una larga lista de cambios fácilmente constatables.
¿Acaso
no significa un gran cambio programar y desarrollar Consejos de Ministros en
Zapicán, Bella Unión, Pando, y...Europa ?.
¿No
es cambiar tener un Presidente que además de su alta investidura sigue siendo
empleado de una mutualista?.
¿Acaso
no es cambiar prometer erradicar la pobreza que según sus propias
valoraciones abarcaba a un millón de
compatriotas, y poner en ejecución un lentísimo y descoordinado Plan de
Emergencia, que a siete meses de instrumentado apenas logra dar cobertura a 40.000
orientales?.
¿No
significa un sustancial cambio que desde el gobierno, léase poder ejecutivo, (
la minúscula va exprofeso), se utilicen prácticas ya perimidas con acciones
tendientes a acallar a la oposición cada vez que alza su voz de disconformidad;
o amenazar a militares retirados con medidas sancionatorias totalmente
inviables e inaplicables, en virtud de su condición?.
¿No
es un sensible cambio en la conducción, que una Ministra y un Senador de su
misma línea ideológica tomen a su cargo en forma directa, la solución de un
amotinamiento en una dependencia del INAU, prescindiendo de la “brutal”
participación de los especialistas en este tipo de crisis, coronando su
aventura con varios delincuentes juveniles fugados, y un senador secuestrado
por un lapso de tiempo considerable, pero que acorde a sus propias
declaraciones una vez culminado el affaire, le sirvió para conocer por “dentro”
la problemática del establecimiento?.
¿Acaso
no se percibe un cambio relevante en la intención de otorgarle a la Policía un
“aumento” aunque más no sea de trabajo, volcando setecientos presos al mercado
de la seguridad ciudadana?.
¿Pero
es que no se percibe la intención de cambio de conspicuos representantes del
MLN que a la fecha ocupan cargos de gobierno y bancas parlamentarias, tomando
distancia... mucha distancia de otro integrante del grupo guerrillero de
otrora, que les acusa de fraude ideológico, de traicionar sus postulados de
siempre, recriminándoles actitudes complacientes y brindis con representantes
de organismos internacionales de financiación, claramente identificados con el
abominable imperialismo?.
¿No significa un rotundo cambio que cada vez
que la oposición plantea un reclamo fundado ante un suceso que considera
discutible, se haga mención a la herencia recibida, para de ese modo
escabullirse de la confrontación de ideas, y no exponerse ante la opinión
pública, como si ésta en definitiva no los estuviera juzgando?.
¿No
se aprecia un gran cambio en la participación orgullosa de un Ministro y un
Senador en las celebraciones de un acto de homenaje a la guerrilla que en plena
democracia, año 69, atentando contra la misma tomo por medio del terror una
ciudad satélite de la capital, hecho en el que murió gente inocente y
totalmente ajena a la demencial espiral de violencia desatada por ese grupo de
iluminados, que se creyeron con derecho a avasallar a la sociedad oriental y
sus valores más caros?.
¿No
es cambiar pretender otorgarle una extensión de concesión de explotación de la
terminal portuaria, totalmente apartada de legalidad, al dueño de una empresa
naviera que antes fuera persona no grata, pero que compró sus simpatías
trasladando votantes desde la vecina orilla, casi gratuitamente, de modo que
les asegurara el triunfo en primera vuelta, y además contribuyera en la
campaña, haciendo olvidar rápidamente los cuestionamientos del pasado
reciente?.
Si
habrá habido cambios sustanciales con el nuevo gobierno, que se votó a favor de
la participación de la Armada en las detestables Unitas, cediendo a los intereses
espurios del Imperio Yanqui, cambiando una posición otrora irreductible, sin
importar las airadas voces de protesta de algún “desvariado” representante del
bloque que pretendía en su descontento mantener coherencia de convicciones.
En
definitiva, luego de repasar este somero inventario de sucesos producidos desde
la asunción del “progresismo”, podemos concluir que en verdad han habido
cambios significativos.
El
tema es que ninguno obedece a la expectativa creada en sus votantes que
confiaron en lo prometido durante un extenso lapso de tiempo (varias campañas
electorales), y hoy se sienten tremendamente defraudados, engrosando las filas
de arrepentidos, particularmente los que se dejaron seducir con el slogan de
“prestar su voto”, y hoy el desencanto de la realidad les muestra lo erróneo de
su decisión, tornando cada vez más patético el...¡¡festejen uruguayos
festejen!!.