Licencia para violar la Carta Magna

 

 

No necesitamos ser constitucionalistas para darnos cuenta de que el Proyecto de Presupuesto Nacional (Período 2005-2009) padece de una enfermedad que se llama “inconstitucionalidades”, a lo cual ustedes, como yo, se preguntarán donde quedaron los eruditos, doctos, idóneos frenteamplistas-nuevoespacistas-encuentristas-nuevasmayorías, como por ejemplo el Profesor Korseniak y el Dr. Perez Perez, entre otros, o no participaron, no lo estudiaron, no lo corrigieron, o lo que es peor como es un presupuesto de la izquierda se permiten la libertad de violar la constitución.

 

Por ello y para ahondar en el tema me permito  comenzar por analizar en primer lugar él artículo 32 (Sec. III. Ordenamiento Financiero), el cual faculta al Poder Ejecutivo a limitar la ejecución de los gastos e inversiones en los incisos 02 al 27 mediante decretos; lo cual sólo sería posible para los incisos 02 al 15, ya que para el resto de los incisos (16 a 19 y 25 a 27) se estaría violentando el artículo 220 de la Constitución de la República (“..... El Poder Ejecutivo podrá modificar los proyectos originarios y someterá éstos y las modificaciones al Poder Legislativo”)

 

 

En segundo lugar se destaca el artículo 299(Inciso 14), que faculta al Poder Ejecutivo a reducir el Impuesto a las Retribuciones Personales (Ley 15.294 art. 25) de pasivos sólo para las pensiones y jubilaciones servidas por el Banco de Previsión Social, lo que claramente atenta contra el principio de igualdad consagrado en el Constitución de la República (artículo 8º de la Constitución y 24 del Pacto de San José de Costa Rica).

 

En tercer lugar el artículo 333 (Inciso 15) establece que el novel Ministerio de Desarrollo Social (el Titanic botado por el propio gobierno: 184.000 inscriptos contra 34.000 beneficiarios) podría apoyar a instituciones sin fines de lucro, organizaciones de la sociedad civil y organizaciones no gubernamentales, aclarándose que si el apoyo implica una transferencia dineraria, se deberá dar cuenta al Poder Ejecutivo; lo que no permite mayores apreciaciones ya que rompe de forma violenta con el principio, ya consagrado, de que los subsidios y las transferencias deben ser aprobadas por el Poder Legislativo, que por supuesto es quien debe controlar al Poder Ejecutivo, el cual en este caso sabemos empíricamente que no quiere ni pretende ser controlado.

 

En cuarto lugar se destaca el artículo 379 (Secc. VII Recursos. Cap. I Normas Tributarias), que otorga a la Dirección General Impositiva (DGI) la posibilidad de hacer a un lado el secreto profesional  para obtener información sobre
determinados clientes, lo que de forma debida fue categóricamente confrontado por el Colegio de Abogados del Uruguay, el que anunció su intención de interponer ante la
la autoridad competente (Suprema Corte de Justicia) la interposición del recurso de inconstitucionalidad correspondiente para el caso de que se aprobara dicha disposición,  por cuanto y tanto resulta claramente violatoria de disposiciones de rango constitucionales y derechos irrenunciables como la protección a la intimidad.

 

Finalmente el artículo 384 (Secc. VII Recursos. Cap. II Endeudamiento del Sector Público), se eliminan los topes de deuda pública, topes éstos que limitan al Poder
Ejecutivo, violando descaradamente el artículo 85, en su numeral 6to (Constitución de la República “A la Asamblea General compete: autorizar, a iniciativa del Poder Ejecutivo, la Deuda Pública Nacional,....”), dejando las puertas abiertas de una clara intención de libertinaje en el manejo de la deuda pública por parte del ejecutivo, lo cual confirma la intención soslaya en el aumento del gasto y en la creación de nuevos cargos, entre otros.

 

Ahora bien, yo  me pregunto que hubieran dicho los paladines de la justicia, los Robin Hood de don Pepe Mujica, y todos los demás intachables e idóneos progresistas, si fuéramos nosotros quienes presentáramos este presupuesto.

 

Parecería que ser de izquierda es como haber comprado un pasaje al paraíso y a la purificación y los demás somos parte de los pecadores integrantes del infierno; ayer fueron los militares hoy son los tupas y las nuevas mayorías; no nos debe extrañar tal actitud ya que es conocido por todos que a ninguno de los citados les ha gustado mucho la democracia basta recordar la historia nacional. 

Nicolás Orrico