HACIENDO EQUILIBRIO

 

Todos los días se nos presenta una disyuntiva  como actores políticos.

 

Es que diariamente, los medios inundan de información a la sociedad, y ayudan a elaborar la agenda de discusión nacional a todos los niveles. Desde la mesa de directorio de las empresas, las salas de espera de los dentistas, hasta la charla de los albañiles montados en un andamio, todos los uruguayos hablan de las mismas cosas, todos los días.

 

Los diarios, las radios y la tele, hacen su trabajo.

 

Esa agenda ha estado decididamente protagonizada por todo tipo de desaciertos, errores e incongruencias del gobierno nacional.

 

Permanentemente, se teje un círculo  entre los medios, la  administración, la gente, y la oposición.

 

Es así que todos los dias, todos, nos ataca la duda sobre si es conducente o no el denunciar y criticar cada uno de los disparates de un gobierno que parece no tener límites de ningún tipo.  Queda muy poco espacio para la propuesta, la que no es de recibo por parte de los que manejan las mayorías, y administran el poder en exclusividad.

 

Gritar todos los dias, no parece ser un método muy efectivo.

 

El desafío esta, en encontrar el equilibrio para poder moderar y administrar la denuncia y la critica.

 

No necesariamente interpelando a un Ministro por semana es que vamos a llevar adelante nuestra tarea en la forma más adecuada. Esto es así, porque frente a lo que estamos es a una batalla por la opinión pública. Es una pelea por la confianza y la credibilidad.

 

No hay que callar, pero tampoco es bueno hablar todo el tiempo.

 

Tenemos que asumir la obligación de estar despiertos y prontos para actuar: informando, comunicando, criticando y proponiendo sin perder los puntos de referencia, con capacidad para determinar que es prioritario y que no lo es.

 

El error a evitar, es el de  caer en el discurso del enemigo: ese por el que todo esta mal, en donde no hay margen para otra cosa que el enfrentamiento.

 

El equilibrio es difícil de alcanzar, pero debe definirse que como tal, puede ser una meta en si misma.

 

Alvaro Alonso