Discurso del Dr. Juan Andrés Ramírez

XI Congreso Departamental de la Lista 903

 

 

A veces, cuando pienso sobre que hablar y sobre que insistir, uno siente cierto temor de que piensen que uno esta alejado de la realidad, viviendo un mundo dónde no esta pisando con los pies en la tierra.

En la campaña del año 99, hicimos hincapié esencial en la necesidad de un valor moral que era “la honradez”, la “no corrupción”, la “honestidad intelectual”, además de la “honestidad patrimonial”.

En los últimos años hemos estado insistiendo en otro valor moral, la justicia interna, la justicia distributiva, la igualdad de trato, la igualdad de oportunidades, la dimensión humana de cada integrante de la sociedad, no solamente de la uruguaya, de la mundial. Entonces uno piensa por ahí lo están ubicando a uno como un ser ajeno a la realidad, no tiene los pies en la tierra.

Amigos, a uno lo llena de satisfacción la oportunidad de realizar un trabajo de toda una mañana analizando una amplia gama de temas desde lo mas cercana territorialmente los municipales, pasando a los nacionales en distinta dimensión pero donde siempre el tema central es el hombre, el individuo.

Cuando hablamos de que debe haber una buena administración municipal, es porque la administración municipal debe de ser buena para el ser humano para el habitante de Montevideo. Cuando hablamos que el gobierno debe actuar con miras elevadas, como bien decía Alvaro recién y ¿Cuál debía de ser la actividad política, o los objetivos de la actividad? Es por que en definitiva el destinatario es el hombre. Yo les quiero confesar que no se embarra como dicen algunos prácticos políticos, hay que estar ahí y embarrarse; pero les cuento que hace poco tuve la oportunidad de comprar hace un mes un libro que me sorprendió por el título, lo vi, en una librería cerca de la facultad, “Etica y Desarrollo”, dos términos que parecían antinomios, para mi no, pero para el común de los que discuten  el tema del desarrollo, la ética la deseaban para otros, unos discutían de ética y otros de desarrollo sin embargo, en ese libro se resume, el conjunto de 14, 15 o 20 conferencias de un Foro Internacional que se hizo hace 1 año o 2, donde participaron los mejores a nivel universal y uno de los participantes, uno de los primeros en hablar fue un Premio Novel de Economía, que ha tenido una insistencia bastante grande sobre los temas de la justicia en la economía y dice que le sorprendió el buen resultado de la conferencia, por que el pensaba que decirle a un economista que va a hablar de ética además de economía era como decirle a alguien a invitarlo a tomar alcohol y después a conducir un automóvil, le parecía que eran fenómenos incompatibles, y hasta peligrosos, de extremo riesgo que un economista pensara en la ética del desarrollo procurando, y sin embargo, de esa discusión y felizmente el mundo parece que esta advirtiendo de la necesidad deque la ética no queda reservada a la discusión de los santos o que el Papa nos habla de la ética, y en Misa escuchamos al cura cuando nos habla en el sermón, pero salimos de la puerta de la Iglesia y de nuevo nos volvemos pragmáticos. Yo leí en ese libro una frase que me gustó y se las quiero leer; por supuesto por algo hay gente que se destaca, y los santos son santos.

Esto es una frase que trae “Santo Tomás” en la Suma Teológica, no es de él, él cita un decreto del Papa Graciano, que dice lo siguiente: El pan que retienes le pertenece al hambriento, la ropa que desechas, al desnudo y el dinero que entierras en la redención y la libertad al desposeído.

Por supuesto que estas palabras a nosotros nos chocan nos cuesta entenderlas, porque están demasiado lejos, pero los valores están lejos y lo difícil es tratar de acercarse, nunca los vamos a alcanzar, pero lo que vale la pena es tratar de aproximarse a ello. Yo recién le decía a un periodista que interrogaba, me pregunta sobre que iba a hablar, como tenían que cubrir otras notas y los noticieros los angustiaban con los tiempos nos pedían un adelanto, yo le decía, yo voy a hablar de tres temas que me parecen esenciales.

En la sociedad uruguaya de hoy; uno es y sigue siendo la honradez, y como no, si los uruguayos parece que no nos conformamos pensando en que hay otros peores, hay otras sociedades peores que las nuestras y no estamos tan mal. No estamos mal procesan hasta los fiscales, los que deben perseguir hasta la pretensión punitiva del estado, actúan también incorrectamente, áreas de la administración que creíamos  inmunes, ya no lo son, sabíamos que no lo eran; pero ahora de forma muy clara podemos aumentar el desarrollo porque de eso se encargan los individuos que conocen con una visión abarcativa del fenómeno económico y social en todo el mundo. Se han encargado de mostrar que no es cierta la ecuación manifestada por la doctrina económica dominante hasta ahora, de que para desarrollarse hay que ser injusto, se ha demostrado en términos económicos, más allá de los términos éticos que para desarrollarse, hay que ser justo, que aumentando la equidad y mejorando la distribución del ingreso en términos de equidad mejoran las posibilidades de desarrollo de cada uno de los seres humanos y el colectivo también se desarrolla  monetaria mente , en forma superior. Yo le decía al periodista y se lo quiero trasmitir  a ustedes; advierto que la sociedad uruguaya todavía cree que una cosa es el desarrollo, el crecimiento y otra la ética, la equidad. Hay un hecho que a mi me alarma y que debe alarmarnos a todos  los uruguayos, es el número de presos. Quizá sea una deformación porque fui Ministro del Interior, yo les cuento para que tengan números y puedan compararlo; cuando ingresamos al Ministerio en 1990, habían 1200 reclusos en todo el país, recientemente aprobada un ley de amnistía para los presos comunes. Fue creciendo el número de reclusos durante los 4 años de gestión y nos fuimos con 2900 reclusos en todo el país, con las cárceles con una cierta sobrepoblación, tratando de ensayar mecanismos para que las cárceles no fueran solamente mecanismos de exclusión social pero concientes de que las cárceles son delitos genéticos, en esto hay un símil muy importante con los hospitales. Los médicos hoy saben que lo mejor es no internar gente ni en hospitales, ni en sanatorios, que lo mejor es tratar de curarlo en su casa, porque uno cuando se interna en un centro hospitalario es probable que se enferme peor porque hay gérmenes que son inmunes a cualquier tipo de antibióticos o medicamentos. Entonces los médicos tratan de curarlos afuera, solo en situaciones extremas  los internan, ese es el mecanismo o el criterio medico dominante. El mismo criterio deberíamos tener las sociedades a propósito del encarcelamiento solo en casos extremos internemos en establecimientos carcelarios.

A mi me han mostrado en varios puntos del planeta, porque cuando era Ministro recorrí cárceles en varios puntos desarrollados y créanme me mostraron lo mejor, cuando uno va de visita oficial  no le muestran lo malo, le muestran lo lindo, dentro de eso, ninguna, ni siquiera las cárceles de los países más desarrollados donde habían puesto mayor cantidad de recursos económicos dejaban de ser delitos genéticos, lo que si preocupa es que hoy saben cual es la cifra, cuantos presos tenemos encarcelados en el Uruguay de hoy 6700 y crecemos a razón de 700 por mes contra 2900 que teníamos en 1994, la media universal en todos los países europeos, en EEUU, en Canadá, tenemos mas de 2 x 1000 y lo preocupante es que cuando uno escucha hablar a gobernantes o a los que son gobernantes y opinan. ¿Cuál es la solución? Aumentar las cárceles, comprar los módulos, ampliar las cárcel de Canelones, el problema no está ahí en la cárcel, esta afuera; esta afuera porque la cárcel es el síntoma de una enfermedad, mucho más grave es la enfermedad que está en la sociedad, porque mas del 2 x 1000, de 6700 reclusos que hay en el Uruguay, no es un problema que los jueces, como he escuchado, que hay muchos procesados y pocos condenados, no se arregla tampoco con condenas, no es que hay preso que deberían estar libres porque si saliera la condena ya habrían salido, no es cierto habrá muy pocos de esos se cuentan con los dedos de una mano o dos.

 El tema de fondo, trascendente de ética y de desarrollo porque cuando uno va a la cárcel y verifica cual es por ejemplo la edad de los reclusos, son el 90 %  menor de 35 años; cuando uno averigua cual es el origen socio económico de los reclusos son en su inmensa mayoría provenientes de hogares humildes, en su inmensa mayoría provenientes de hogares desestructurados, de zonas marginadas, excluidas por la sociedad uruguaya. En su inmensa mayoría fueron víctimas, primero en su niñez y se transformaron en victimarios sin saberlo.

Este es el problema del Uruguay de hoy, el más dramático, es un problema de inequidad. La principal causa, no es que los uruguayos en alta proporción se hayan vuelto perversos delincuentes y hayan decidido arbitraria y discrecionalmente violar el código penal. El delincuente cuando delinque, no sabe ni conoce el código penal. Cree que no va a ir preso. Es tan sencillo como eso. Tampoco es cierto que midan la pena o que el aumento de las penas sirvan como inhibidor eficiente. Por que reitero, el que delinque, no piensa en el código, al contrario piensa que va a ser impune.

Pero veamos cuáles son las causas: ética y desarrollo, somos altamente injustos. Hemos excluido una enorme cantidad de gente. No podemos tener el doble de reclusos, es como si a un médico le dijéramos: “Mire, venga a verme a la casa que mi hijo tiene 43° de fiebre, o su presión arterial anda en 28”; está a punto de explotar o de morir.

Esa es la realidad social del Uruguay, por eso vale la pena seguir hablando de lo mismo y volver a plantear que el Uruguay tiene que hacer una reflexión muy profunda, y los Blancos tenemos que ser los pioneros en esta reflexión. Aquí está en juego el ser humano y la libertad del ser humano, y a eso es a lo que tenemos que aplicarnos. Entonces procuremos reducir drásticamente la desigualdad.

Está en juego el ser humano y a eso es a lo que tenemos que aplicarnos. Procuremos reducir drásticamente la desigualdad en la sociedad uruguaya, y con ella crecer, pero ser eficientes, dándole al estado honradez, justicia y eficiencia. ¿Cómo? Con un Estado que actúe dónde debe actuar. Un estado que redistribuya, pero que además sea herramienta e instrumento de crecimiento. A las pruebas me remito, estamos en una de las peores crisis en la historia del país, con un  estado que se postula, que quiere reducirse cada vez más, pensando que la actividad privada es el paradigma, no, hay buenos y malos en todos lados , en todas las canchas, eso es lo que tenemos que entender, dejarnos de maniqueísmos, no puede ser que pensemos que el estado es malo y la actividad privada es pura, eficiente y creativa, vaya si es creativa, si dos bancos quebraron por la creatividad de sus dueños. Lo que tenemos que advertir es que el gobierno, de un país debe tener como objetivo, gobernar con justicia y con eficiencia. Las leyes tienen que ser para promovernos, para que haya mejor redistribución de la enseñanza y de la salud en toda la sociedad uruguaya. Para que nuestros jóvenes puedan crecer individualmente y ser eficientes en el trabajo, el factor de producción más importante que tenemos en el Uruguay, no es nuestro territorio, es mucho más fértil la Pampa Argentina y además tiene mayor riqueza mineral. El valor mas importante que tenemos es nuestra gente pero si no invertimos, si no le damos posibilidad de perfeccionarse, educarse, capacitarse, estamos desperdiciando mano de obra y además estamos condenando el futuro de muchos jóvenes y de muchos veteranos también. El Uruguay no son 16 millones de hectáreas semi-fértiles. El agro, es cierto, en la actividad primaria es dónde tenemos las mejores expectativas de empezar a salir, no la única, pero una de las primeras expectativas  de empezar a salir. Es absurdo pensar que tenemos un solo interior, un solo agro. Vaya si tenemos una enorme diversidad, tenemos un agro arrocero, un agro frutícola, tenemos un agro hortícola, un agro lechero, tenemos también agro minero, tenemos agro de carne de engorde y agro de carne de cría, agro lanero. Tenemos zonas con grandes extensiones y zonas con minifundios, tenemos problemas de regulación jurídica, tenemos problemas de productividad. Y no que da librado, no puede quedar librado implemente al mercado por que el mercado tiene muy poco de perfecto, y ahí el gobierno, la sociedad entera tiene que ser la que oriente, la que establezca cuáles son los organismos de incentivos, la que establezca cuáles son las modificaciones estructurales dónde la sociedad toda con un sistema tributario justo. Como explicaba Sebastián, nuestro grupo fue uno de los que bregó, el primero, vamos a decirlo por que fuimos los primeros, que bregamos en hacer un re-examen, un estudio científico de cómo se distribuía la carga tributaria en el Uruguay y descubrimos lo que sabía que iba a pasar acá en el Uruguay tenemos la carreta delante de los bueyes, pagan más los que menos tienen y menos los que más tienen. Haciendo una correcta re-distribución con una reforma tributaria vamos a hacer inversiones adecuadas en estructura, en electrificación, en educación , en medios de transporte y de comunicaciones, en acceso a los mercados exteriores. Confiamos en la empresa privada, en la mediana y en la pequeña también. Pero no cabe duda que la mediana y la pequeña necesitan de que un estado salga a promover al exterior nuestros productos y nuestras calidades y las coloque. No podemos pretender que un pequeño empresario de Colonia que produce quesos tenga mecanismos para colocar en Europa o en Irán nuestros productos lácteos. El estado tiene que actuar, por supuesto no queremos un Estado con exceso de funcionarios de confianza, ineficientes, no queremos un estado dilapidador, con corrupciones. El estado lo necesitamos, somos nosotros, la sociedad cuándo vota está reflejando la opinión del estado, la voluntad del estado a través de la norma jurídica que es la que tiene que transformar la sociedad y hacerla mas justa y más eficiente. El Uruguay tiene que crecer y tenemos que eliminar una cantidad de falsos conceptos que tenemos, uno es ese, la identidad de el estado mínimo con el crecimiento, o la identidad de la injusticia con el crecimiento. El único crecimiento que vale es el crecimiento que considera antes que nada la dignidad del ser humano. Nosotros confiamos que aquí en Desafío vamos a seguir peleando por esas cosas y vamos a ser abanderados de esas cosas. Tenía razón Alvaro y vaya si la tiene, no es con transformaciones, quitando 32 diputados a la Cámara de Diputados, es como si dijéramos: “Vamos a pintar el frente de la casa, cuándo la casa se me está derrumbando”, no, primero hay que arreglar los cimientos de la casa, luego las rajaduras de la paredes, luego la techumbre y después si nos sobra pintaremos. Aquí lo cierto es que no se arregla, es más, traicionamos a nuestro propio partido, por que al resultado de la reducción electoral, de la modificación electoral que se pretende es traicionar la representación proporcional integral. Si aprobamos esa reforma, que simplemente es para el consumo popular, si aprobáramos esta reforma podría resultar que el absurdo que un partido político, un sector de individuos de compatriotas que pensaran de una manera y tuvieran el 40% de los votos del país tuviera el 40% de los diputados, y otro que tuviera el 30% de los votos en el país tuviera el 40% de los diputados. Ese es el resultado de la transformación electoral que se pretende; o  si no establecer un tope del déficit fiscal del 2% como si fuera simplemente un tema de voluntarismo. Que nos ocurriría si tuviéramos el corsé del 2% del déficit fiscal y tenemos una inundación como Santa Fe? ¿De dónde sacamos la plata, de la inflación? Que es, el impuesto más importante y mas gravoso para los trabajadores, o sino reduciendo los gastos públicos en alimentación, en salud, el salario de los funcionarios, si no podemos superar el 2%. Parece mentira, cuándo los estados deben aumentar su déficit es por que la necesidad se los impone, para no conculcar otros valores o no causar daños peores. Esa es la verdad. Seamos concientes de que nuestra propuesta tiene que tener fundamento ético y fundamento práctico, las dos cosas son compatibles. Nosotros confiamos que nuestro Partido Nacional, pero antes que los abanderados de los principales valores en este partido, que son ustedes Desafío Nacional, podamos con un gran romanticismo, empezando como siempre, de abajo, empezando como siempre en solitario, pero convencidos de que nuestros valores, nuestras ideas son las que valen la pena pelear por ellas si es necesario con el mayor sacrifico. Viva el Partido Nacional y Viva la Patria.