MANEJE PARA PAGAR

 

Indudablemente el tema del tránsito en Montevideo es algo preocupante para los vecinos, fundamentalmente por la cantidad de accidentes, muchos de ellos mortales, pero para la Intendencia pasa por ser un mero sistema de recaudación.

En varios artículos (dado que son tantos los ejemplos) trataré de demostrar mis dichos con los hechos a este respecto de la administración frenteamplista de la capital.

Comenzaré hoy con el “Computest”.

En el discurso que realiza la I.M.M., este chequeo se realiza para que los vehículos tengan condiciones mínimas de seguridad para circular en el tránsito y los vecinos deben pagarlo. Lo peor es que afecta a aquellos que tienen autos con algunos años, es decir no aquellos con mayores recursos.

Lo más paradójico de esto ó quizás lo que demuestra mi tesis, es que mientras se exige esto a los automovilistas, circulan por nuestras calles carros a tracción animal, sin frenos, sin luces, sin ojos de gato, muchas veces manejados por menores, no respetan los semáforos y entran a contramano por cualquier esquina.

No estamos en contra de aquellos que con esa forma de trabajo consiguen el difícil sustento para sus familias, pero la I.M.M. no puede mantener la hipócrita idea de que el “Computest” es para la seguridad vehicular. Es una burda mentira.

 

Pero lo más increíble de todo, es que con el dinero de lo impuestos de todos los vecinos se les dio matrícula a los carritos y se les hizo llenar formularios de cómo se llaman y donde viven. Seguramente esto lo usarán cuando tengan que repartir listas y les recordarán con la consideración que los trataron. No dan puntada sin hilo.

Si por lo menos lo recaudado por el “Computest” se volcara directamente a mejorar las condiciones de seguridad real en el tránsito: educación vial, semáforos, cebras, lomos de burro etc. sería por lo menos aceptable, pero no es así.

Sr. Arana, sea honesto, diga que en realidad el “Computest” es un impuesto al auto viejo que se emplea para pagar parte de las exorbitantes remuneraciones de los municipales y los 108 cargos de confianza de la Intendencia (más que la suma de los cargos de confianza de todos los ministerios juntos).

 

Pero no todo es tan sencillo cuando de dinero se trata, las empresas que son socias de la Comuna en este negocio no vuelcan a sus arcas los dineros acordados, entonces los solidarios inspectores de tránsito se niegan a fiscalizar el “Computest” en una desobediencia funcional que los administradores frenteamplistas no sancionan; los pseudo adalides de los gremios no se pueden dar el lujo ante la opinión pública de otro paro de ADEOM.

 

Pero la inventiva para sacarle dinero a los montevideanos no tiene límite en la izquierda capitalina. Van a cruzar los datos de la empresas de los autos que realizaron el “Computest” con las matrículas de Montevideo y a los que no lo tienen les va ha llegar la multa de oficio con el recibo de la patente. ¿Ingenioso no? Lástima que ese ingenio no se use para buscar eficaces medidas para evitar accidentes.

Este es uno de los ejemplos del doble discurso del Frente Amplio, en este caso de su preocupación por la seguridad en el tránsito, que en realidad no es otra cosa que afán de recaudar.

 

Arq. Gustavo Barrios