LEX TALIONIS

 

 

El principio jurídico de justicia retributiva en que la norma impone un castigo que se identifica con el crimen cometido se sintetiza en la llamada Ley del Talión (lex talionis en latín). Se refiere  no a   una pena equivalente, sino a una pena idéntica. La expresión más famosa de la ley del talión es "ojo por ojo, diente por diente" aparecida en el Éxodo veterotestamentario.

 

Este es el sentido estricto y jurídico de la referida ley del Talión, la que combinada con la referencia a pagar con la misma moneda recibida, podría inspirar un sentimiento de revancha y resentimiento ante la convocatoria que tarde mal llevó adelante el Presidente Vázquez al invitar a todos los partidos políticos a participar del acto del Nunca Más.

 

Podríamos haber tomado el camino del rechazo y haber decidido no concurrir, tal como el propio convocante hizo cuando hace apenas cinco años ,y ante dificultades extremas de otro tipo , se limitó a hacer gestos que desautorizaban la salida que se estaba negociando con nuestros acreedores.  Desde España dijo que había que aceptar el famoso default.

 

Pero el ojo por ojo, o el pagar con la misma moneda, no es cosa de Blancos.

 

Ni de los de ayer ni de los de hoy.

 

Hay veces en las que hay que subirse a la cuchilla, pero para ver con claridad y marcar que se está, más que para empuñar la lanza.

 

Eso nos enseñaron a hacer Oribe, Saravia, Herrera, y Wilson.

 

La doctrina de la responsabilidad política que al extremo ha defendido nuestro Partido ,la que muchas veces lo alejó del poder y hasta soportó proscripciones, debe iluminar nuestro espíritu, templando el ánimo para seguir en el mismo camino de consolidación de una verdadera unidad nacional.

 

Aunque quien invite, no piense igual.

 

Aunque quien convoque no actué en consecuencia.

 

Aunque pueda ser leído como un gesto electoral, estamos como siempre, obligados a adoptar la posición que más le convenga al País.

 

Por encima, aun de nuestro querido Partido.

 

Por eso, fuimos a la Plaza Independencia el martes pasado.

 

Solo por eso, por ser honestamente consecuentes con nuestras convicciones.

 

Alvaro Alonso