Reforma en pañales

 

 

No vamos a entrar sobre el fondo de la mal llamada reforma tributaria que en realidad es un ajuste fiscal encubierto (¿UD. conoce a alguien que haga una reforma tributaria para recaudar menos? Yo no), sobre  lo que sí vamos a intentar opinar es sobre la consuetudinaria  inoperancia para gobernar que tiene este Poder Ejecutivo.

 

El otro día como próximo damnificado de este fiscalazo, me apersoné a uno de los locales inaugurados para asesorar a los contribuyentes.

 

Me preguntaron que tipo de ingresos tenía, a lo que informe que era por un lado trabajador dependiente y por el otro profesional liberal y que quería que me calcularan aproximadamente con mis ingresos estimados, cuanto debería pagar. Me dijeron que tenían un simulador solo para un ingreso, pero no para multiempleo; es decir esta reforma básicamente le apretará el cinturón a la clase media y a los profesionales y estos sectores son en su mayoría de pluriempleo, pero la DGI no tiene un simulador para el universo de aportantes más comprometido en este cambio tributario.

 

Las grandes empresas tienen  sus estudios contables, las personas físicas no y son las que recurren para  que la DGI las asesore, pero sorprendentemente no tiene preparado las situaciones más comunes para esos casos.

 

Tampoco los muchachos, que muy amablemente atienden al público, tienen muy claro lo que va a pasar y solo tienen una somera idea de que viene la cosa y cuatro o cinco pautas generales. En mi caso debieron recurrir a dos contadores por una pregunta específica que les realicé, misteriosamente los dos profesionales de la DGI, no se pusieron de acuerdo en la interpretación de la situación y por consiguiente de la respuesta, me dijeron que volviera en unos días para consultar en la central.

 

Al tiempo volví y no tenían la respuesta, no estaba prevista la situación.

 

Tampoco me supieron decir si debería hacer los adelantos de este ficticio impuesto a la renta en forma bimensual como hasta ahora hacemos los contribuyentes de IVA “no cede”, lo cual sería lo más lógico para ir una sola vez y hacer todos los pagos o deberemos ir en forma mensual como seguramente esté instrumentado, a juzgar por la ineficiencia a la que nos tiene acostumbrado esta administración.. 

 

Fui una tercera vez para ver en los dos supuestos posibles casos de mi situación cual me convenía más, los jóvenes asesores terminaron haciéndome las cuentas a mano con lápiz y papel, la computadora no le permitía ingresar mi pluriempleo. Todo fue hecho como ya dije con dedicación y afabilidad, pero con una ostensible inseguridad de lo que estaban realizando y la observación permanente de que eso no era  un asesoramiento exacto, ni que hiciera mis aportes según lo que estaban informándome. Reiteradamente en la charla lo reafirmaron; en definitiva, me fui sin tener claro que debo hacer y como debo pagar. Me sentí que perdí el tiempo, lo único claro es que voy a tener que pagar más en cualquiera de los casos, si los cálculos que me dieron en forma tan precaria son correctos.

 

En definitiva, si a mi un ciudadano con formación terciaria me resulta caótico todo este galimatías fiscal, ¿cómo le irá a Juan Pueblo? ¿y a los jubilados que además tengan alguna renta que no le descuente directamente la institución de prestación social?

 

Si este Gobierno fuera un poco responsable del grado de inexactitud e incertidumbre en que está el proceso de esta reforma o tan siquiera fuera un poco sensible a los perjuicios que causarán a los pequeños contribuyentes, no por morosos o evasores sino, por no saber como son las cosas por mala información o vacíos legales, postergarían el inicio del ajuste fiscal hasta fin de año y utilizarían el semestre para ajustar tanto el marco legal, como la canalización de la información a los sujetos del gravamen.

 

Desgraciadamente la soberbia frenteamplista no nos tiene acostumbrados a estos baños de realidad y menos a esos gestos de responsabilidad política.

 

Resumiendo, este Poder Ejecutivo no tiene capacidad de gobierno, desde lo más complejo como puede ser esta reforma tributaria, hasta lo más sencillo como prever que tienen la refinería de gas licuado de petróleo parada, viene el invierno, va a aumentar la demanda de supergás y no compraron en el exterior para tener las reservas suficientes. De no creer.

 

Eso si la cabeza de turco fue el gerente general, el Directorio como si nada, los señores integrantes del Cuerpo no estaban enterados.

 

En fin, esperemos que el día de las elecciones del 2009, sea el día del “nunca más”, del “nunca más” de gobiernos frenteamplistas incompetentes como dijo un correligionario al respecto, el último 19 de Junio.

 

Agustín Cobas