¿Se puede estar peor?

 

 

Muy fácil es comprobar  el mal funcionamiento de algo vital para la población como es el funcionamiento del transporte colectivo. Que lo utilizan todos los ciudadanos, sin distinción de clase social, edad, color político y lo que uno quiera. 

 

Para tomar un ómnibus en la Ciudad Vieja hay que ir con un mapa, o una guía indicadora, ya que las indicaciones de líneas, destinos y horarios no existen en las paradas. Y en las pocas que hay (sino están rotos u oxidados) los horarios no son respetados. Seguramente no es nada nuevo, y a miles de personas les pasa día tras día, quedando en el inconciente, asumiéndolo indignados como tantas otras cosas.

 

Es usual ver personas esperando un prolongado tiempo, algún ómnibus que lo lleve a su casa, pero cuando llega a dicha parada  resulta que no se detiene en esa esquina, sino en la otra, pero en ninguna de las dos se indica  absolutamente nada. Situación absolutamente incomoda y consumidora de tiempo.

 

A veces hay que tomar ejemplos cercanos, claros y conocidos, la Ciudad de Buenos Aires, lugar donde muchos uruguayos viajan asiduamente, hoy en día el costo de la nafta son dieciséis pesos uruguayos (dos argentinos) y el del boleto siete pesos uruguayos. En ambos casos el costo es la mitad, y así con muchas otras cosas. Acá cuesta el doble y el servicio es pésimo.

 

Casi veinte años de continuismo tiene el Frente Amplio en Montevideo, y todo viene barranca abajo. Con una recaudación tremenda que se esfuma en sueldos.

 

En el mismo ramo, están los boletos de estudiantes a los cuales no tienen acceso los estudiantes de universidades privadas, pero si lo tienen estudiantes eternos que sólo se inscriben en algunas materias para acceder a este beneficio (tanto liceos como facultades), quitándoselo a otros que si estudian.

 

Con un concepto erróneo ya que muchos estudiantes de institutos privados tienen becas o son asistidos por fondos, etc o hasta algún familiar que le brinda una ayuda económica.

 

Un cambio de base debería tener el transporte capitalino, cómo hacerlo, será y es responsabilidad de la Intendencia y entidades correspondientes, pero la respuesta a la ciudadanía debe ser inmediata.

 

La reflexión consuelo es: menos mal que a estos señores les tocó ordenar el transporte de Montevideo y no de Buenos Aires…

 

Juventud 903