LOS NEO-VENDEPATRIAS

 

 

Beveren, Bélgica, setiembre de 2007. El Presidente Vázquez al cerrar un encuentro organizado en el castillo Cortewalle, con voz firme expresó:

 

 “Permítanme enumerar datos que no son novedosos, Uruguay es un centro logístico regional, ofrece un marco legal adecuado y está haciendo la mayor inversión de infraestructura portuaria de su historia”.

 

En la misma reunión la naviera Katoen  Natie, que opera la terminal de contenedores en el puerto de Montevideo anunció la ampliación de su inversión en 100 millones de dólares.

 

Claro, esto se da exclusivamente, porque en 1992 fue aprobada la ley de puertos en el gobierno del Partido Nacional, y posteriormente se aprobó la llamada ley de urgencia del año 2000 en la administración Batlle.

 

Ambas normas dan el marco legal, al que parecería estarse refiriendo el Dr. Vázquez desde un coqueto castillo europeo.

 

La inversión anunciada, no es otra cosa que la concreción de un compromiso contractual convenido en el marco de lo que se estableció en el decreto 137/2001, que obligaba a realizar ciertas inversiones al oferente de las acciones de la sociedad explotadora de la terminal de contenedores.

 

Todo cambia.

 

“Búsqueda, en su edición del 15/2/01 titula un artículo con una expresiva sentencia: “Vázquez dijo que la ley de urgencia se hizo para que inversores extranjeros se lleven de Uruguay las ganancias de los entes”.

 

Sobre este mismo asunto vale la pena manejar una frase del Cr. Astori esa misma semana en un acto en Pocitos: “Hay que pararle el carro a este gobierno, porque se está pasando de rosca”.

 

Está claro que es una buena noticia que los empresarios que tienen  el manejo de la terminal de contenedores del puerto de Montevideo anuncien una inversión de esa magnitud.

 

También está bien, que el gobierno actual se alegre de ello.

 

Pero,  cada cosa en su lugar.

 

El proceso de modernización del puerto de Montevideo, se inicia con las leyes y decretos de las administraciones anteriores, las que tienen en exclusiva su autoría.

 

 

En 1992,  los frentistas no solo se opusieron cerradamente a la ley de puertos, sino que además instigaron a su brazo sindical para que se hiciese presente en las barras del parlamento, desde donde se le arrojaban monedas a quienes “entregaban al puerto al capitalismo”.

 

Bastante más acá en el tiempo, resulta interesante revisar el trámite parlamentario de la ley de urgencia que le da marco a la explotación mixta con privados a la terminal de contenedores.

 

Los entonces legisladores Rossi, Ponce de León, Rubio, argumentaron decididamente en contra del instrumento propuesto con todo tipo de argumentos fatalistas respecto de la pérdida de soberanía y de la entrega del patrimonio nacional a manos de quien sabe que oscuros intereses.

 

Da vergüenza ajena el ver el grado de travestismo político al que está dispuesto a llegar el gobierno.

 

Durante toda su existencia política se negaron a dar su apoyo a un proceso que tiene, como una etapa más, lo anunciado alegremente entre champán y caviar beluga por el Dr. Vázquez desde la campiña belga.

 

Durante décadas se nos indicó con el dedo acusador como los más mezquinos  cómplices del capitalismo salvaje.

 

¿Si nosotros éramos una manga de neoliberales del primero al último, los actuales gobernantes, que son?

 

¿Neo – vende patrias?

 

Alvaro Alonso