En Junio: Alerta Blanca

 

La vorágine electoral nos impide reencontrarnos con nuestros lectores de la manera que ellos merecen.

La búsqueda de una nueva perspectiva en el Partido Nacional para a través de la misma poder llegar al gobierno y darle al Uruguay más certezas, más justicia y más dinamismo nos obligan a estar de lleno en la campaña.

 

La triste confirmación de que sólo en nuestro Partido se dará fiel cumplimiento a lo establecido en la Constitución en lo referente a la forma democrática de elegir a su candidato, presenta una serie de amenazas que debemos advertir.

 

A medida que se acercan los comicios, es cada vez más evidente la poca atracción que ofrece a la ciudadanía. Solo los nacionalistas bregamos por la contienda, las columnas de nuestra ciudad muestran la competencia, los muros de nuestras calles dividen las opciones y el fervor de las movilizaciones llega incluso al absurdo de hacer actos en simultaneo y a pocos metros de distancia como lo acontecido en el departamento de Maldonado. El Partido Nacional es el único que hace el gasto, el único que calentará el clima del gélido invierno que se avecina.

En las otras tiendas se preparan para la primavera, tanto el Frente como los Colorados esperan pacientes él tramite constitucional de Junio para desplegar sus estrategias para la elección que ellos piensan que vale, la de Octubre donde está cada vez mas firme la posibilidad de un balotaje.

 

Ahora bien, nunca en el Uruguay contemporáneo se jugaran tantas cosas como en este 2004, el Frente ofrecerá villas y castillos para acceder a la primera magistratura. Existe dentro de la izquierda una fiebre de poder; internismos, enfrentamientos públicos, escarches entre sí son actos sólo explicables por la supuesta victoria que esperan a fin de año.

Dentro de nuestro tradicional adversario reina el temor de conocer de cerca el descampado; un accionar gubernativo centenario puede desaparecer de un día para el otro y extinguir una escuela de gobierno de miles de alumnos.

 

Por tanto es lógicamente obvio que exista cierta tentación en incidir externamente en el Partido que con su crecimiento pone en peligro los anhelos de victoria de la izquierda y colocar por primera vez en la historia a los colorados  en tercer lugar.

 

Existen antecedentes, en las internas de abril del 99 es bien tangible como parecieron resultados un tanto curiosos: en la Plaza Lafone, en la Curva de Tabárez o en el corazón de Nuevo París arrasó la Lista 15 y por arte de magia esos votos desaparecieron en la primera vuelta de Octubre y tengamos en cuenta que a diferencia de estos comicios existía en aquella época competencia franca en todos los lemas partidarios.

 

Así que hay que tener en cuenta cualquier maniobra que pretenda externa y artificialmente poder torcer la opinión nacionalista.

La ciencia política de hoy es bastante exacta para detectar estas inmundicias y no es de extrañar que al igual que en el 71 fuerzas exógenas pretendan impedir que los uruguayos vivamos mejor con el arribo de los blancos al poder.

 

Desde la lista 903 estaremos alertas, nuestro compromiso de 10 años con la renovación partidaria así nos obliga y no vamos a permitir bajo ninguna circunstancia que se nos birle transformar al Partido Nacional en la fuerza política humanista, integradora y justa que merecen nuestros compatriotas.

 

SEBASTIÁN  DA SILVA