La vorágine electoral nos impide reencontrarnos con nuestros
lectores de la manera que ellos merecen.
La búsqueda de una nueva perspectiva en el Partido Nacional
para a través de la misma poder llegar al gobierno y darle al Uruguay más
certezas, más justicia y más dinamismo nos obligan a estar de lleno en la
campaña.
La triste confirmación de que sólo en nuestro Partido se
dará fiel cumplimiento a lo establecido en la Constitución en lo referente a la
forma democrática de elegir a su candidato, presenta una serie de amenazas que
debemos advertir.
A medida que se acercan los comicios, es cada vez más
evidente la poca atracción que ofrece a
En las otras tiendas se preparan para la primavera, tanto el
Frente como los Colorados esperan pacientes él tramite constitucional de Junio
para desplegar sus estrategias para la elección que ellos piensan que vale,
Ahora bien, nunca en el Uruguay contemporáneo se jugaran
tantas cosas como en este 2004, el Frente ofrecerá villas y castillos para
acceder a la primera magistratura. Existe dentro de la izquierda una fiebre de
poder; internismos, enfrentamientos públicos,
escarches entre sí son actos sólo explicables por la supuesta victoria que
esperan a fin de año.
Dentro de nuestro tradicional adversario reina el temor de
conocer de cerca el descampado; un accionar gubernativo centenario puede
desaparecer de un día para el otro y extinguir una escuela de gobierno de miles
de alumnos.
Por tanto es lógicamente obvio que exista cierta tentación
en incidir externamente en el Partido que con su crecimiento pone en peligro
los anhelos de victoria de la izquierda y colocar por primera vez en la
historia a los colorados en tercer
lugar.
Existen antecedentes, en las internas de abril del 99 es
bien tangible como parecieron resultados un tanto curiosos: en
Así que hay que tener en cuenta cualquier maniobra que
pretenda externa y artificialmente poder torcer la opinión nacionalista.
La ciencia política de hoy es bastante exacta para detectar
estas inmundicias y no es de extrañar que al igual que en el 71 fuerzas exógenas pretendan impedir que los uruguayos vivamos mejor
con el arribo de los blancos al poder.
Desde la lista 903 estaremos alertas, nuestro compromiso de
10 años con la renovación partidaria así nos obliga y no vamos a permitir bajo
ninguna circunstancia que se nos birle transformar al Partido Nacional en la
fuerza política humanista, integradora y justa que merecen nuestros compatriotas.
SEBASTIÁN