El mundo en que vivimos y como lo vemos los jóvenes

 

Asistimos a un mundo globalizado no solo económicamente sino en todos los sentidos. Los acontecimientos que a diario nos golpean en los medios de comunicación masiva, nos presentan un panorama desolador, guerras, pobreza, corrupción, terrorismo, injusticia social, inseguridad,...etc.

 

 Algunos analistas llegar a cuestionar el real poder de los gobiernos en sus capacidades para "cambiar" o "incidir" de manera relevante, en la marcha de la humanidad, en favor de un poder económico transnacional, sin corazón ni sentimientos, que lo único que persigue es mayor rentabilidad, sin medir consecuencias, ni reparar en los desajustes sociales que deja a su paso.

Sociedades en crisis que buscan con desesperación una salida, son fácil presa de corrientes "populistas", en su afán de salir de situaciones complicadas, que comprometen, en algunos casos, hasta su supervivencia.

 

En este escenario se inserta nuestra realidad. Con las bondades y servidumbres de formar parte de una pequeña nación del hemisferio sur, enclavado entre dos potencias continentales que bregan por encontrar    salidas a un estado de crisis generalizada.

 

Priorizando esas bondades referidas, sobre lo que podemos incidir con mayor ímpetu, y mejores resultados, deberíamos actuar.

 

Para ello es fundamental rescatar valores irrenunciables de ética, esperanza, transparencia, honestidad, solidaridad y pujanza, apoyados sobre el pilar fundamental de cualquier colectivo...la familia. Hacia ahí debemos orientar nuestros esfuerzos, sin ambiciones "electorales", en la certidumbre que toda la energía gastada en tal sentido, estará segura e indefectiblemente contribuyendo de manera cierta a la construcción de un Uruguay mejor.

 

Viva la juventud de la 903.