Si
hablamos de francotiradores en los techos, vallados, guardias de seguridad,
detectores de metales etc., no estamos describiendo una película de acción,
sino estamos ante la escenografía que nos presenta el presidente Vázquez.
Si
hacemos un poco de memoria recordaremos que el hoy mandatario durante las
últimas dos campañas ha evitado el debate con sus contendientes, especulando
con la ventaja que le brindaban las encuestas y a su vez buscando ocultar su
incapacidad para la confrontación de ideas y el rebatimiento de propuestas.
Finalmente,
esta práctica mezquina dio sus frutos y se logró, sumado a otra serie de
factores la primera magistratura por parte de la izquierda.
Lo
que no ha cambiado es la actitud de Vázquez, quien sigue renuente al
intercambio de ideas aunque esta vez ante sus pares, en los eventos
internacionales escapando una y otra vez a las conversaciones off the record.
Demostrando
estar muy lejos de calzar los puntos de un “bicho político” que por el
contrario se nutre en ese tipo de
charlas.
Pero
el miedo escénico del Presidente no se acota solamente al terreno
internacional, sino que extrañamente actúa
de la misma manera en nuestro país.
Cada
vez se lo ve menos en los actos oficiales, y en público, cosa extraña, si
tomamos en cuenta que según las palabras del hoy partido gobernante sería este
un gobierno del pueblo, en un estado permanente de cabildo abierto etc.
Por
supuesto esto no es así, habiéndole mentido a la gente una vez más.
Allí
es donde nace la gran incógnita, ¿Por qué el presidente no aparece?,
decididamente está renuente al contacto con la gente, como no hay explicaciones
ciertas sobre esta conducta, plantearé algunas hipótesis, que van desde un
temor por su vida, solo así se puede explicar su obsesión por la seguridad, con
la contratación de personal para su custodia, o la prohibición de navegar por
el río que pasa por la residencia de Anchorena, así como prohibir el tráfico
aéreo en la mencionada propiedad.
Sinceramente
es preocupante todo esto pues da a
pensar que algo se esta ocultando, en este sentido, un dato no menor es que en
un programa de radio se dijo que Vázquez
tiene siempre cerca suyo a un medico que transporta un
cardiodesfibrilador, y que yo sepa nadie anda con un par de anteojos por las
dudas que se le acorte la vista y los necesite de apuro, a buen entendedor
pocas palabras bastan.
Esto
da para pensar, y la otra hipótesis es que se esté dando cuenta que está muy
lejos de cumplir con lo prometido en la campaña, y no se atreva a enfrentar los
reproches sobre todo de su propia gente, por lo que hasta el momento ha sido
una pobre gestión.
Sea cual sea la explicación cada vez tenemos
a un primer mandatario más alejado de
el pueblo que confió en él, quedando claro, que como se dice en el barrio y en
tiempos del mundial, la camiseta de presidente le ha quedado grande.