¿Mi abuelo gana una jubilación?
Esta frase
parece trivial, más allá de la pregunta que podríamos contestar con …”no, lo
que recibe es miseria”. Pero sin lugar a dudas nos hemos acostumbrado a
expresarnos así de la jubilación de quienes han hecho todo por este paisito y
ahora merecido tienen retirarse a disfrutar y no a morirse de hambre.
Antes de
analizar el por qué de mi pregunta, me vienen a la memoria los discursos de
tablado del Dr. Vázquez, Presidente de la República en sus ratos libres, cuando
embanderado con los jubilados, prometió lo que no ha cumplido y peor aun, de
espalda a los “viejitos”, sigue como si ellos no hablaran o no importaran
cuando salen a la opinión pública a reclamar lo que está escrito y dicho por
todos lados por los líderes de la Murga que nos gobierna.
El
miércoles de mañana desperté con palabras en TV del Senador Alberto Couriel, no
solo una cara bonita sino todo un pensador de extravagancia medida y mal
digeridos conceptos económicos sobre el Uruguay. Sus palabras motivaron, además
de la risa, este artículo. Hablando de comenzar a sangrarles más dinero a los
jubilados, con la Reforma Tributaria, con total displicencia, me crispó el jopo
y procedí a apagar el televisor para no tener que romperlo.
Me permito
no sólo discrepar con las palabras del Senador, sino recordarnos que él fue
asesor de la política económica de Perú durante el Gobierno de Alan García y
sus consejitos provocaron la hiperinflación. Couriel se despacha en los medios
con que él no fue asesor de Alan García, es verdad, lo fue del equipo
económico, démosle ese crédito.
¿Nuestros
abuelos ganan una jubilación?, ¡claro que no!, visto de manera fría y
transparente, se trata en realidad de la devolución de los aportes que durante
toda una vida de trabajo ellos entregaron a las arcas del BPS. Por lo tanto no
ganan nada, no necesitan ganarse nada, ya lo hicieron, se trata de devolverles
lo que merecen para retirarse con dignidad y que por si fuera poco…. es dinero
de ellos.
Desesperado
el Gobierno por obtener dinero para solventar una sopa de reestructuras que se
están ensayando a todo orden con el fin de encubrir acomodos “al nuevo estilo”,
amiguismos progresistas y persecuciones laborales, no han tenido mejor idea que
escupir esta reforma tributaria que sienta un escenario listo para hacer
desaparecer la ya castigada clase media uruguaya y continúa manteniendo
cubiertos los grandes evasores y los grandes capitales seguirán impunes a la
obligación de aportar algo a la sociedad.
Al igual
que el gas-oil productivo o la reforma de la salud, esta reforma tributaria
debe ir ya por el borrador veinte. Entre opositores frontales y enredos
ideológicos internos del Frente Amplio, la reforma va rumbo a extenderse en el
tratamiento por unos días más, para después llegar al Parlamento ya no
digerida, sino masticada a prepo para alcanzar consensos y con un texto tan
enredado como seguramente inconstitucional o por lo menos que violentará los
derechos y la equidad social y económica que los uruguayos merecen de este
Gobierno y poco han obtenido.
En medio
de todo esto, los jubilados, docentes, funcionarios públicos, y la lista se
extiende, las fuerzas públicas de trabajadores agremiados parece estar
despertando luego de un noviazgo que sólo ellos creyeron que podían tener con
este Gobierno. Y este Gobierno a cada movilización, cada paro o desacuerdo,
pareciera responderles como la bebida gaseosa en las tapitas…”siga
participando”, ¿hasta cuando es necesario reclamar para ser escuchados?, ¿hasta
cuando los jubilados deben hacer dieta para que los veamos como se merecen?.
Ah!, pero
no se deje engañar!, la patente de Corzo que le dio este Gobierno a los
sindicatos es sólo para hacer el Corzo, no para tomar el baile en el “asalto”,
corzo que mucho nos fastidia por que en definitiva están a la deriva ideológica
y poco siguen haciendo por el trabajador, pero mire que todo ese circo el
Gobierno no lo escucha y los deja hacer, entonces llegamos a la conclusión de
que …
Los
reclamos insensatos de los sindicatos y las vergüenzas televisivas del Sr.
Castillo, han denigrado a tal punto la voz de los trabajadores que los reclamos
legítimos de los que aquí tratamos de dar cuenta, se diluyen frente al Gobierno
que sabe como fue históricamente la verdad de la milanesa, cuando ellos estaban
en la oposición y utilizaban su brazo obrero-político para desestabilizar la
institucionalidad del paisito y poner piedras a la gobernabilidad que tanto
hacía falta.
Finalmente,
me quedo con esta visión patética que se vea a los jubilados aun como fuente de
sangría, discutiendo si para tal o cual franja y tal o cual porcentaje,… todo
en lugar de discutir seriamente cómo mejorarles la condición de desamparo,
discurso que se ha desvanecido desde que al Dr. Vázquez, Presidente de la
República en sus ratos libres, en aquellos tan “hemorrágicos” discursos de
tablado, prometió el oro y el moro, cuando no alguna chancha y cinco reales.
Festeje!,…
por lo menos tenemos un mórbido motivo, el que el Dr. Vázquez está nuevamente
guardado en su caja, como muñeco de colección, para cuidarle la imagen, no vaya
a ser cosa que se despeine al abrir la boca y continuemos confirmando que de
gobernante y Presidente todos los uruguayos tenemos un poco…. menos él.
Juan Vital