Recuerdo
algunas elecciones atrás, cuando el Partido Nacional tenía posibilidades
ciertas de acceder al Poder Ejecutivo, desde otras filas políticas nos
increpaban diciendo que no estábamos aptos para gobernar por que vivíamos
peleando entre nosotros, en primera línea de estas criticas estaba la
izquierda, como no podía ser de otra manera.
La
respuesta que yo daba en aquel entonces y en la que sigo pensando aun hoy, es
que si eso no fuera así no seríamos Blancos; que nunca creímos en las
unanimidades, que siempre defendimos el derecho de las minorías a expresarse,
que siempre fuimos díscolos, principistas y no medimos los costos electorales.
Es
parte de nuestra razón de ser, lo tenemos incorporado, pero también sabemos
administrarlo y prueba de ello fue que al llegar a gobernar, manejamos
responsablemente nuestras diferencias como partido sin que estas afectaran los
intereses del País. Prueba de ello fue sin lugar a dudas el relacionamiento del
Herrerismo y el Movimiento Nacional de Rocha, que a pesar de sus diferencias,
sustentaron una acción de gobierno que hasta el día de hoy los uruguayos
recuerdan como los tiempos en que se vivió mejor luego de la dictadura.
Desgraciadamente
quienes hoy ostentan el Poder Ejecutivo, no tienen la solvencia que tenemos los
Blancos para resolver las desavenencias internas; pero claro ellos no son un
partido político como tal, son la sumatoria de varios, de las más dispares
convicciones ideológicas. Desde el centro hasta la ultra izquierda, pasando por
todas las posturas políticas que se les puedan ocurrir dentro de ese margen y
además con un grado de variabilidad y movilidad que va desde abrazarse con
culebras hasta ingerir batracios.
Tomando
el argumento de nuestros rivales, siempre sostuvimos que el Frente Amplio era
una bolsa de gatos y que no iban a poder gobernar en forma coherente.
Desgraciadamente acertamos.
Un
día vemos a Mujica discrepar con Astori, al otro al Sub Secretario de
Agricultura y Pesca hablar en términos no muy amistosos de ése, su Ministro.
Marina
Arismendí que no quiere usar el banco de datos del INDA, de quienes son los
beneficiarios de sus prestaciones, por que hoy es feudo del M.P.P. y están
peleados en la interna; que los necesitados de este País tuvieran que esperar
meses para que se instrumentara el Plan de Emergencia, fue un dato menor en la
cuestión.
El
titular de Economía dice que la reforma de la salud no se hace este año y la
Ministra de Salud decir que sí, en el medio sale a tallar el Secretario de la
Presidencia Dr. Gonzalo Fernández.
Las
UNITAS y los Cuerpos de Paz de la ONU, fueron campo de batalla en las Cámaras,
dentro de la bancada oficialista.
Unos
que si hay TLC con EE.UU. y otros que no y el Presidente que se lleva todas las
palmas al ciclotímico en el tema.
El
ajuste fiscal, mal llamado reforma tributaria, es hoy un escenario privilegiado
para ver representada la obra de las desavenencias internas de la coalición de
izquierda, cual culebrón venezolano (seguro libreto de Chávez como tantas cosas
hoy) y que vemos en los medios de difusión todos los días.
El
ejemplo genérico de los desacuerdos podrías ser; “Si no se hace lo que yo
quiero y se hace lo que quiere el otro: ¡¡ RENUNCIO¡¡, pero igual siguen
pegaditos al sillón.
La
lista de desencuentros podría ser tan larga como días ha tenido este
desgobierno ( perdón, por suerte tienen un solo Díaz y esperemos que por poco
tiempo siga siendo ministro).
Pero
no nos olvidemos del convidado de piedra del actual Poder Ejecutivo, su socio
incondicional de todos los tiempos en sus esfuerzos electorales por llegar al
poder: el tan poco representativo de los intereses de los trabajadores, el
inefable PIT-CNT. Este actor de reparto, también aporta su granito de arena al
caos gubernamental, con los reclamos permanentes del cumplimiento de las
promesas demagógicas hechas por la izquierda para conseguir adhesiones
populares, que salvo que uno aún creyera en Papá Noel y Los Reyes Magos, sabía
que no se iban realizar.
Entre
tanto, el País sigue esperando que alguien (léase los que ganaron las
elecciones) digan para donde va.
Uno
pensaba que dadas las características autoritarias del Dr. Vázquez, que visualizábamos como virtud en la eventual
coyuntura de que el Frente Amplio llegara al poder, este sería capaz de
controlar a las fieras, pero no es así. O no está dando la medida ó como dicen
las malas lenguas, quien en realidad ejerce efectivamente la Presidencia de la
República es el Dr. Gonzalo Fernández y este no tiene las dotes de domador del
médico.
En
fin, esta colcha de retazos que electoralmente dio en llamarse “Encuentro
Progresista - Frente Amplio - Nueva Mayoría” o algo así (capaz se me olvida
algún integrante más) hoy sé está deshilachando por todos lados.
Lo
grave de todo esto, es que el que va a pagar los platos rotos es el Pueblo
Uruguayo.
Ciudadanos,
yo no se si los votaron o no, en todo caso, en las próximas elecciones
dejémoslos con nuestro voto nuevamente en la oposición de la que nunca debieron
salir, que es donde menos daño hacen, ya que tampoco eso lo hacen bien.