Para seguir cambiando

 

En estos días estamos sufriendo quienes de una manera u otra nos movemos por la Ciudad Vieja en el caos más absoluto, la Intendencia frenteamplista en otra de sus medidas autoritarias, inconsultas y antipopulares a tomado de rehén una zona de Montevideo.

 

¿Yo me pregunto: consultaron a los vecinos ( y el Centro Comunal Zonal, bien gracias), consultaron a los usuarios del transporte colectivo (donde quedó eso de la participación ciudadana), consultaron a los transportistas? Seguro que a estos últimos si, por que hay intereses muy importantes y está bien que lo hicieran, lo que está mal es no haberlo hecho con la gente. Seguramente estos últimos se benefician con los nuevos recorridos y seguramente también los primeros se perjudican.

 

Pero la historia no es nueva, todo comenzó con el cepo, también autoritario en extremo, inconsulto y antipopular que terminó en fracaso como intervención en el tránsito, como instrumento recaudador (que era su verdadero fin y no otro) y en la consideración de la gente, ni que hablar que fue el tiro en la nuca para el comercio en el Centro y en la City.

 

Pero vayamos a la inversión en sí.

 

Las terminales, fueron colocadas dos de ellas en plena Plaza Independencia, afeando un sitio emblemático de la ciudad, los inmuebles particulares que quedaron encorsetados detrás, amén de quitarles comunicación visual con y desde la vía pública, les deben haber causado un perjuicio inmobiliario en el valor de la propiedad además del comercial.

 

Pero lo peor no es eso, que en definitiva perjudica a un particular, lo peor es el perjuicio general, gastaron miles de pesos de los contribuyentes cuando a menos de trescientos metros de ahí tienen otras dos terminales operando una en Cerro Largo y Juncal y otra al costado de AEBU. Podrían haber gastado ese dinero en acondicionar adecuadamente estas terminales contra el viento y la lluvia y no construir estas de juguete.

 

Pero el gasto inútil sigue, las paradas existentes tenían hormigón para evitar “arrugar” el asfalto, ahora gastaron una fortuna en repavimentar los nuevos circuitos de ómnibus pero en las paradas no hay hormigón armado, ¿cuánto va a aguantar el asfalto nuevito sin “arrugarse”?,¿Cuándo habrá que invertir de nuevo en pavimentos?.

 

Volviendo al tema de las terminales, estas más parecen bretes para ganado que otra cosa, hay que ver las aglomeraciones que se producen, hay que ver los gestos compulsivos de los inspectores acicateando a los pasajeros a subir y como retienen ómnibus que siguen para la Ciudad Vieja hasta que estén llenos.

 

Si Ud. llega tarde y le descuentan el día no importa, si Ud. calculó un tiempo para llegar a una cita, tampoco importa y si Ud. tiene que esperar en el crudo frío del mes de julio en una plataforma abierta, tampoco importa 

 

La gente no sabe cuál sigue y cual no.

 

Pero las quitas para el usuario no terminan ni empiezan en las terminales, empiezan al subir a los ómnibus, ¿cuáles siguen? ¿Cuáles no?, si no pregunta ¿cómo es la cosa? el guarda no le da el boleto combinación y al bajar en la inútil terminal se queda de a pie y a patacón por cuadra hasta su destino en la Ciudad Vieja.

 

Esto al llegar, pero al salir la cosa no es muy diferente en cuanto al tratamiento al pasajero en las terminales y lo que hay que caminar de más ahora con este brillante sistema, de promedio del centro de la City hay que hacer ahora unas ocho cuadras para tomar el ómnibus.

 

Uno se pregunta ¿para qué todo este desastre? Y la respuesta del gobierno frenteamplista es: para agilitar el tránsito en la Ciudad Vieja.

 

Yo hago el siguiente razonamiento al respecto de esto: los que se benefician son entonces los que tiene auto y los que se perjudican los que usan el ómnibus, en buen romance se les saca un problema a los vecinos pudientes (propietarios de autos) y se les traslada el problema a los más humildes (los vecinos de a pie), seguramente medida muy popular y progresista, pero además inútil, las trancaderas son de varias cuadras y los vehículos particulares no saben por donde ir y hay lugares donde pueden pasar pero los inspectores los desvían por los embotellamientos de ómnibus.

 

Hay ejércitos de inspectores en cada esquina, que pasa con el resto de Montevideo, ¿quien lo atiende? ¿Por cuánto tiempo van a estar?, por que el día que los saquen el caos se multiplica, no es cuestión de acostumbrarse, los chóferes de ómnibus son profesionales y con recorridos fijos y todo es un solo trancazo a pesar de los inspectores.

 

Bueno vecinos, algunos de Uds. han votado para seguir cambiando y de que estamos cambiando no hay duda.

 

Agustín Cobas