Fiscal de la patria 

 

En todos los sistemas democráticos, el rol de los partidos opositores es fundamental por la naturaleza controladora que tienen en cuanto a la gestión del partido gobernante.

 

Claro está, depende de estos partidos cual será su actitud, y que tipo de relacionamiento establecerá con la nueva administración.

 

Existen por un lado los partidos decididos a colaborar con el poder ejecutivo, ocupando ministerios, entes y demás, optando por coaligar fuerzas con los vencedores, compartiendo responsabilidades en pos de un objetivo que va mucho más allá de una jugada política siendo el beneficio del País todo lo que se busca.

 

El Partido Nacional ha sido un claro ejemplo de esto, pues ha pago a lo largo de la historia un gran costo político, colaborando con los gobiernos de turno a pesar de las diferencias, hay una frase que lo dice todo “Lo que es bueno para el País es bueno para el Partido Nacional”. En las antípodas de ese accionar constructivo tuvimos al Frente Amplio quien durante treinta y tres años ha hecho un culto de la oposición a ultranza oponiéndose sistemáticamente a todo por bueno que fuese, tratando de colocar el cuerpo de cara a las elecciones más cercanas.

 

“Tanto va el cántaro al agua” parafraseando el viejo refrán, que esa practica mezquina y artera dio sus frutos el pasado 31 de octubre con la victoria frenteamplista, quien saco provecho de la crisis del 2002 para hacerse con el gobierno por primera vez.

 

Luego de los resultados electorales el panorama mostraba a un Frente Amplio con mayoría en ambas cámaras, un Partido Colorado claramente disminuido en lo que fue la derrota más grande desde su fundación, lo que dejaba al Partido Nacional luego de una excelente votación como el principal partido opositor.

 

Esta vez el mazo lo tenía Vázquez y suya era la responsabilidad de dar las cartas en esta partida

 

Se buscaron y firmaron acuerdos entre todos los actores políticos.buscando aprovechar el crecimiento que el país tenia luego de superado el peor momento  del Uruguay en su historia.

 

Lamentablemente ese clima de concordia fue terminado por el propio oficialismo quien embriagado por el poder y la soberbia hizo añicos lo pactado generando con su actitud el alejamiento de la oposición, sin posibilidad alguna  de entendimiento que colaborara con su gestión en los próximos cinco años.

 

Todo lo antedicho trata de describir la situación en la cual se encuentra nuestro partido y cual creemos debe ser su posicionamiento frente al  partido gobernante.

Ya hemos expresado a lo largo de este artículo cual ha sido la postura nacionalista desde la oposición, algo  que nos identifica a todos sin duda.

 

Obviamente no podemos ser más realistas que el rey y debemos adaptar nuestra estrategia a los tiempos que corren, claramente al gobierno frenteamplista no le interesa la colaboración del resto del sistema político, ha desechado cuanta propuesta ha tenido en frente, no tomando conciencia aun de que ahora dirigen el país  y deben construir, no destruir como han hecho hasta ahora, creciendo en el electorado mayormente por defectos ajenos y no por virtudes propias como debe ser.

 

El Partido Nacional ante este estado de situación debe ser la primer espada opositora  a todos los exabruptos que producto de la inexperiencia y la soberbia están cometiendo las nuevas autoridades.Deberemos estar muy alertas ante este tipo de cosas, marcándole los tantos bien de cerca, dejándole bien en claro al partido de gobierno que gozan de una mayoría circunstancial, pero muy lejos están de una unanimidad absoluta, así es el libre juego de la democracia y nadie mejor que los blancos para jugarlo 

 

Nadia Menéndez