Desviando la atención
La madre de
todas las leyes, es el término exacto para definir a la ley de presupuesto sin
lugar a ninguna duda.
De su
contenido depende en buena medida el funcionamiento del país en su conjunto, y
el éxito en su aplicación será el éxito del gobierno que lo lleve
adelante.
Por tal motivo
es fundamental la coordinación entre los diversos órganos de conducción de la
política económica, como son el Ministerio de Economía, la Oficina de
Planeamiento y Presupuesto etc.
Esa conexión básica
que sostenemos debe existir para alcanzar las metas fijadas y en la que está en
juego el porvenir de una nación durante los cinco años de gestión, brilla por
su ausencia, como ya es costumbre en la administración progresista del doctor
Vázquez.
Son tan
abismales las diferencias en la interna del Frente Amplio-Encuentro
Progresista-Nueva Mayoría, tal cual es el pomposo nombre del partido gobernante
que a tan solo seis meses de haber asumido, el Ministro de Economía, que entre
otras cosas ha sido el único que ha demostrado coherencia y al menos parece
tener noción de hacia donde quiere ir, presentó renuncia.
Obviamente no
le fue aceptada y luego se trató desde filas del oficialismo de minimizar la
cuestión sosteniendo que solo había sido una pequeña crisis de las cuales
íbamos a tener muchas según palabras de un senador frenteamplista.
Que
tranquilidad bárbara se nos da, si esto está pasando a los seis meses de
gobierno no queremos imaginarnos lo que sucederá en el correr de este periodo
sobre todo cuando comiencen los posicionamientos internos de cara a las
próximas elecciones, o culmine su luna de miel con la gente.
La verdad sin
pecar de pesimista nada bueno nos aguarda seguramente.
A este
suceso no menor transcurrido en los últimos días se le suma la caída de
popularidad del presidente según una prestigiosa consultora, en once puntos
porcentuales desde la última medición.
La
justificación a estos números adversos para el primer mandatario ha sido que
son producto del desgaste de gobernar, y no reflejan la realidad.
Curiosamente a
principios de esta semana nos encontramos con los titulares de un
periódico que sostenía la preocupación de los partidos opositores por la alta
popularidad de Vázquez. ¿Vaya coincidencia, no?
Lo también
asombroso es que la encuestadora responsable de esta afirmación es la
misma que erró por lejos en los resultados de las elecciones dando una
diferencia a favor del Frente Amplio que nada tuvo que ver con la realidad.
Oh casualidad.
Lo que nosotros
pensamos respecto a esto es que se trata de desviar la atención pues ni
siquiera la autoritaria manera de conducirse al mejor estilo de José Stalin
donde está prohibido discrepar o disentir con las órdenes del jefe, está
pudiendo disimular las profundas grietas que existen en el conglomerado de
izquierda y que mucho me temo con el tiempo serán más grandes e in
disimulables.
Mientras todo
esto sucede en la interna de un partido, hay un pueblo que espera por un
gobierno que le dé soluciones, como viene la cosa y parafraseando el viejo
dicho, deberemos sentarnos porque parados nos vamos a cansar.
Carlos D. Aguirre