LA SALUD EN CRISIS

 

Los uruguayos hemos visto en los últimos años disminuir progresivamente los niveles de cobertura de población asistida en el mutualismo como directa consecuencia de la crisis económica en la que estamos inmersos.

 

Las familias deben prescindir del pago de la cuota mutual, así como dejaron antes de pagar otros servicios ya que los ingresos no cubren con los gastos de la canasta básica. Y quienes han logrado mantener la cobertura mutual, no cuentan con suficientes medios como para hacer frente a la consulta y a la ordenes de pago por análisis y medicamentos.

 

Se mantienen – realizando un esfuerzo económico importante- dentro del sistema aquellos que realmente lo utilizan. Ello a la vez determina que se rompa el equilibrio por el cual quienes están sanos aportan por quienes están enfermos y quienes tienen más por quienes tienen menos. La consecuencia es el desfinanciamiento crónico del sistema mutual, que ya no puede hacer frente a la demanda de servicios  de los usuarios.

 

Ha crecido la población que se debe asistir en los servicios públicos del Hospital de Clínicas y en los Hospitales y policlínicas del Ministerio de Salud Pública determinando una concentración y demanda de servicios para los cuales ni la infraestructura, ni la cantidad de personal, como tampoco los insumos han acompañado ese incremento de la demanda.

 

La consecuencia es lógica. La atención a la salud ya no es oportuna ni se puede prevenir la aparición de la enfermedad. Reaparecen las enfermedades infectocontagiosas propias de las sociedades del tercer mundo junto con las determinadas por los altos niveles de stress y angustia, en los cuales se deben mover nuestros compatriotas.

 

Hace unos pocos años estábamos acostumbrados a interminables esperas para conseguir la adjudicación de un teléfono y a largas colas para pagar los tributos de las empresas públicas. Ahora vemos que esas interminables filas de compatriotas se han mudado de lugar, están frente a los servicios de salud del Estado, o lo que es peor, frente a oficinas administrativas para conseguir el carné de asistencia.

 

La desigualdad es patente cuando se analiza el acceso de los orientales a los servicios de salud. Más del 60 % del gasto en salud corresponde a los sectores de mayores ingresos, los cuales corresponden a los que tienen cobertura mutual o privada, concentrándose en ese segmento la mayor cantidad y obviamente la mayor calidad de las prestaciones.

 

El sistema de salud que no da respuesta a las necesidades de la gente, es otro de los problemas reales de nuestro país que afecta a la gente común, al vecino que acude en bicicleta a su trabajo y a la abuela a la que su jubilación no le permite comprar los medicamentos que le recetaron. Por tanto y ante tan angustiante situación, el sistema político que aspire a asumir las responsabilidades en el próximo gobierno debe obligatoriamente incorporarlo en las prioridades.

 

Dr. Alejandro Morelli