Futuro, presente y pasado

 

Es bueno que, a pocos días de las elecciones nacionales, podamos como Agrupación hacer una pausa sobre lo que hemos realizado en estos meses que han pasado desde la interna. El resultado obtenido, votando muy bien en todas las zonas de Montevideo, hizo que el compromiso de seguir teniendo presencia en la totalidad del Departamento, fuera una de las premisas básicas de trabajo para encarar esta segunda fase de campaña. Hoy nos congratulamos en haber cumplido con ese compromiso a través de la apertura de Coordinadoras en casi todos los barrios de nuestra capital de modo de poder estar cerca del compañero nacionalista que se ve muchas veces abrumado por la intolerancia frentista que ha hecho carne en Montevideo.

 

En este sentido entonces, creemos que como Agrupación política hemos hecho lo imposible para estar a la altura de las circunstancias; estamos prontos para competir en igualdad de condiciones con cualquiera de las otras opciones que presenta el Partido Nacional en nuestra capital y es una lucha de la que estamos seguros vamos a salir con la mejor votación de la Lista 903 en sus diez años de vida.

 

Pero además, queremos  ser una cuota trascendente que aporte la mayor cantidad de votos para que nuestro Partido obtenga la posibilidad de enfrentar al candidato socialista en una segunda vuelta en noviembre. Somos enormemente conscientes de lo que el país decide el próximo 31 de octubre. Tenemos claro que portamos como dirigentes y militantes blancos, una herencia gloriosa a la que debemos honrar. Este es el Partido de la lucha por las libertades civiles de Saravia; esta es la colectividad política que defendió la autonomía del país, impidiendo el establecimiento de bases norteamericanas en la década del 40’, con Herrera a la cabeza de esa cruzada trascendente; fuimos el “vengador de la Patria” de Wilson desde el primer minuto de dictadura hasta el último. Hoy somos la garantía de que el país de las libertades y la tolerancia tenga continuidad. Este no es el Partido del resentimiento crónico, de radicalismos trasnochados ni de marxismos latentes y ocultos.

 

Vamos a honrar nuestra historia pero, básicamente, vamos a pelear por el país que queremos para nuestros hijos. Este es nuestro mayor compromiso. No tenemos duda de que el 31 de octubre las nubes de intolerancia que se asomaban en el horizonte van a empezar a disiparse y el celeste de nuestro hermoso cielo será el que anuncie que una nueva gesta blanca le volverá a traer felicidad a todos los compatriotas. 

 

Alfredo Susena