SE VA UN AÑO DE CRISIS

 

Me hubiese encantado escribir un artículo muy diferente  a este para el fin del año, pero lo que esta pasando en el Uruguay es tan evidente que no deja margen para ser demasiado optimistas.

 

Estamos viviendo una de las peores crisis del País en su historia moderna.

 

Y nos se trata de una crisis económica. Estamos ante una crisis de imagen de valores y de prospectiva.

 

La crisis de imagen es la que notoriamente se desprende de la lamentable posición que ostentamos en el plano internacional. Peleados con los vecinos que nos desprecian y nos invitan a dejar el MERCOSUR. Con las fronteras cerradas y sin ninguna posibilidad de diálogo. Querellando en los organismos internacionales y recurriendo al arbitraje de la Corona del Reino de España.

 

La crisis de valores se ve en la alteración de lo que se procura sea la línea de acción y conducta de la ciudadanía. La principal preocupación es la de afirmar un esquema revisionista, de revancha, el que lejos de ayudar a que cicatricen las heridas, propugna el enfrentamiento y la pelea. Esta instalado el criterio de la lucha de clases y el enfrentamiento entre los distintos sectores que integran la sociedad.

 

La peor, sin embargo es la crisis de prospectiva, la que nos lleva a preguntarnos a donde vamos.

 

Y la respuesta es tan incierta como amenazante.

 

Nuestro País necesita imperiosamente atacar una verdadera reforma del estado que lo desplace de las actividades en las que su participación no sea imprescindible.

 

Menos estado, más eficiente, más justo.

 

En este caso los caminos tomados son exactamente los contrarios a los que se deben elegir.

 

Las políticas que inciden directamente en las actividades económicas  dan señales amenazadoras.

 

Está en discusión la disponibilidad de los medios de producción. Notoriamente la políticas laborales ven al empresario como a un a entidad a la que se debe procurar ahogar.

 

Las políticas tributarias van a tener un fuerte impacto en las empresas y las familias uruguayas la lista sigue…

 

Peor aún, el Gobierno esta acorralado en su entramado de contradicciones internas sin vocación de diálogo ni con la oposición, ni con el resto del planeta.

 

Todo esto nos lleva a extender nuestro saludo de fin de año con una visión particularmente negativa de lo que va a pasar en los próximos meses.

 

Lo bueno, y siempre lo hay, es que esta suerte de descompensación política que nos toca vivir ya recorrió casi dos quintos de su espacio temporal.

 

Falta un poco menos para que definitivamente quede laudada la inoperancia e ineficacia para gobernar del Frente Amplio.

 

Mientras tanto, trabajemos para que el daño, sea el menor posible.

 

Feliz Navidad para todos.

 

Alvaro Alonso