Se debe tomar en cuenta que la formación de los
cuadros políticos tiene en el pasaje por las juntas departamentales, un
excelente primer paso de manejo de responsabilidades de representación, vital
en la modelación de figuras de recambio.
Las
elecciones municipales del 8 de mayo constituyen una buena oportunidad de
consolidación para el Partido Nacional.
Es
muy alta la probabilidad que quince o más intendencias tengan administraciones
blancas en el próximo quinquenio, en donde se verifica además, que salvo en
Montevideo y Canelones todos los candidatos del Partido son favoritos.
En
la capital, él desafió es otro. Confirmar el crecimiento de apoyo ciudadano que
quedo de manifiesto en octubre con una muy buena votación.
Pero
no se trata solo de querer votar bien en tal o cual porcentaje, en mantener o
no la proporción de votos de la cuarta parte de los Montevideanos. Se trata de
acceder a posiciones de poder y contralor, como lo son a nivel departamental,
las bancas de ediles. Cuantos más haya de nuestra colectividad, mejor estarán
representados en el deliberativo comunal. Como elemento complementario, pero no
de menor entidad, se debe tomar en cuenta que la formación de los cuadros
políticos tiene en el pasaje por las juntas departamentales, un excelente
primer paso de manejo de responsabilidades de representación, vital en la
modelación de figuras de recambio.
Queremos
que el Partido vote bien para reforzar su proceso de recuperación y
crecimiento.
Queremos
que además lo haga para tener una fuerte presencia en los ámbitos políticos
departamentales.
Queremos
también, avanzar en nuestro objetivo de renovar los cuadros directrices,
apostando a las jóvenes figuras que presentamos como candidatos.
A
no marearnos. Es difícil acceder a la jefatura de la Intendencia de
Montevideo.Pero aunque no lo hagamos, también podemos ganar