El corto plazo

 

El 8 de Mayo es entre blancos o frentistas y los montevideanos premiaran el equilibrio en la administración del poder, porque el olorcito a partido único les bastó y sobró en estos cincuenta días y quince años de gobierno departamental.

 

Pese a la alergia que genera en parte de la izquierda la mera posibilidad de acordar con el Fondo Monetario, el resultado de la gira del Ministro de Economía no deja de ser alentador. El solo hecho de seguir dentro del mundo, con las posibilidades intactas de asistencia del resto de los organismos multilaterales nos deja tranquillos, reafirmando el camino unívoco seguido por las anteriores administraciones de colocar al Uruguay con una pizca más de seriedad que nuestros vecinos del Plata.

 

Del resultado de estas negociaciones surgirán los compromisos asumidos por nuestro país para los próximos cinco años y los puntos de esta futura carta intención despejaran varias de las incógnitas que en materia económica, seguirá esta bamboleante administración.

 

Los escuetos anuncios de Astori marcan la agenda política del presente año.

 

En días nada más se completará el mapa político nacional, donde esperamos un rotundo éxito de los candidatos nacionalistas que serán premiados por sus antecedentes personales, por su capacidad de gestión, por la tradición partidaria de ser excelentes administradores municipales y por una avalancha de votos colorados e independientes que no quieren trasladar la lógica con que se ha movido este gobierno a sus localidades.

 

El 8 de Mayo es entre blancos o frentistas y los uruguayos premiaran el equilibrio en la administración del poder, porque el olorcito a partido único les bastó y sobró en estos cincuenta días.

 

Más adelante se avecina la madre de todas las leyes que es la ley de Presupuesto, donde imaginamos que el Gobierno realizará un esfuerzo para salir unido y poder sortear esta prueba de fuego sin mayores contradicciones.

 

Al frente sindical lo contentaran con leyes de negociación colectiva obligatoria, los gremios estarán ocupados en los Consejos de Salarios y probablemente se incluirá en la norma presupuestal un artículo sobre fuero sindical.

 

De los  reclamos de los sectores públicos tan paralizantes en otras épocas surgirán cláusulas gatillo de  recuperación salarial, de forma de patear la pelota para la próxima rendición de cuentas y hacer posible el superávit primario comprometido, en todos los casos colocando al Plan de Emergencia por delante.

 

La reforma tributaria, y las cajas paraestatales no deberían de incluirse en el Presupuesto, bastante dificultades tendrán en la búsqueda de consenso interno como para abrir un nuevo flanco, por lo que creemos que será materia del año 2006.

 

Con este panorama de asamblea permanente que tendremos en el segundo semestre del año debemos como blancos hacer honor a nuestro mandato genético que no es otro que generar un shock  de propuestas para incluir en la agenda nacional las verdaderas trasformaciones que el Uruguay requiere.

 

Proponer las agencias de desarrollo regionales para atraer inversiones a un interior en donde por su complementariedad productiva y geográfica se hace indispensable “clusterizar” sus ventajas comparativas.

 

 

Solucionar el problema de competitividad de nuestra producción que hoy sufre un atraso cambiario de cerca de un 20%, más el aumento de los costos internos producto de los laudos de los Consejos de Salarios. Será con alternativas monetarias, cambiarias o con mecanismos de devolución de exportaciones, pero el Partido Nacional debe atender este problema crucial si quiere que país crezca.

 

Proponer iniciativas que tiendan a devolverle la calidad de ciudadanos a cientos de miles de compatriotas que tras el desastre del 2002 están inmovilizados por estar en el clearing de informes; medidas excepcionales como una amnistía en este registro provocará indudablemente un aumento del consumo interno que virtuosamente ayudara a la recuperación, a la recaudación y por supuesto a la calidad de vida de los que hoy están enterrados por haberse atrasado en una cuota.

 

Estos son ejemplos del Partido que queremos: en vigilia permanente y con propuestas continuas.

 

Sebastián da Silva