EL FUTURO DEBATE - PARTE II

 

Hay situaciones que resultan difíciles de creer. En especial por la idiosincrasia de quienes tenemos la suerte de ser nacionalistas.

 

En el artículo de la semana anterior nos referimos al debate que esperaba a los uruguayos de cara a la opción que vamos a tener que hacer sobre fin de año en lo relativo a la ley que autoriza a ANCAP a asociarse con empresas privadas.

 

Hoy, vemos con sorpresa que desde filas de la izquierda uruguaya se pretende crear una estrategia interna para tratar de que algunas opiniones de sus propios integrantes a favor de la ley, no tengan un peso decisivo en el resultado final de la consulta. Así, se ha llegado a utilizar la expresión “piedra en el zapato” por parte de algunos dirigentes del Encuentro Progresista para referirse a la posición asumida por Asamblea Uruguay y en especial por su conductor, el Senador Danilo Astori.

 

Es bueno poder hacer un poco de historia respecto a lo reseñado. Cuando se discute y se crea el proyecto de ley de ANCAP, se hace con el acuerdo y consenso de todos los partidos políticos, incluido el Encuentro Progresista. Quienes se pusieron el proyecto al hombro en representación de la izquierda fueron los Senadores Astori, Rubio y Couriel. La redacción a la que se arribó fue producto de un acuerdo con la izquierda por el cual se le introdujeron al proyecto algunas modificaciones solicitadas con la anuencia de los partidos Nacional y Colorado. Lo cierto entonces es que la iniciativa no resultaba extraña al Encuentro Progresista y por tanto a ninguno de sus dirigentes. Cuando llegó el momento de votar el proyecto en el Parlamento, Tabaré Vázquez, haciendo gala de sus habituales piruetas políticas más propias de un joven Burt Lancaster en “El pirata hidalgo” que de un líder carismático aspirante al sillón presidencial, ordenó a sus legisladores a manifestarse en contra del proyecto. Quienes habían participado de su redacción así lo hicieron, aduciendo motivaciones de disciplina partidaria, en una dudosa muestra de valentía política y libertad de conciencia.

 

En estos días se están definiendo las estrategias de los bandos que se van a ver enfrentados sobre principios de diciembre. El Encuentro Progresista pretende que el Senador Astori ataque una ley que con un trabajo inmenso él mismo redactó. ¿A qué se teme? ¿Cuál es la causa de ese miedo atávico que existe en la izquierda frente a las divergencias y las críticas? Cuando la prensa critica a Vázquez, se nos dice que hay un complot. Cuando algún integrante del Frente Amplio desafía en sus opiniones a la mayoría, se le descalifica y hasta se le agravia de las más terribles maneras. Nadie puede decir de un blanco que no ha sabido respetar las opiniones de los menos. Buena muestra de ello fue la discusión de la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado en donde una porción importante de compañeros nacionalistas no la acompañó y nadie dejó de ser menos blanco por esto.

 

Hay momentos y actitudes que realmente asustan, en especial cuando provienen de un partido político con aspiraciones serias por gobernar. Y las preguntas surgen solas. Probablemente cada uno de ustedes se las esté haciendo en este momento. Frente a esas dudas debe surgir fuertemente la convicción de quienes siempre hemos defendido a la democracia como una forma de vida viable y positiva. Nuestro compromiso de defenderla hasta las últimas consecuencias nace de lo más profundo de nuestros antepasados. Y si algún osado compatriota se atreve a mancillarla de alguna forma, encontrará a este grupo de blancos prestos para dar las batallas que sean necesarias para asegurar nuestra forma republicana, demócrata y pluralista de entender la vida.  

 

Alfredo Susena