DIEZ AÑOS NO ES NADA
Este mes se cumplen diez años de la firma de los decretos que establecieron el puntapié inicial para el proceso de descentralización en el departamento de Montevideo.
Más allá de festejos o celebraciones que es lo que propone el oficialismo, es la instancia adecuada para reflexionar sobre la década que transcurrió y fundamentalmente sobre el futuro de algo que pretendió ser una herramienta transformadora y descentralizadora y terminó convirtiéndose en una mera desconcentración burocrática.
Al día de hoy podemos afirmar que la descentralización se encuentra estancada. No hemos avanzado en lograr que la toma de decisiones esté en los verdaderos involucrados que son los vecinos de los 18 Centros Comunales Zonales. Hoy existe simplemente una definición de las prioridades barriales determinadas por los Concejos Vecinales que son permanentemente desconsideradas por el Ejecutivo Comunal.
Esto ha provocado una gran desilusión entre los vecinos que abigarrados de ilusiones se introducen en el quehacer comunal y que prontamente se dan cuenta que no tienen forma de cambiar efectivamente la realidad en que están involucrados.
De esta manera observamos uno de los datos más alarmantes en estos diez años del proceso de descentralización de la ciudad de Montevideo: La mayoría de los Concejales Vecinales abandonan su tarea al poco tiempo de asumir, y de los que efectivamente terminan su mandato, son muy pocos los que buscan la reelección.
La realidad de las Juntas Locales nos es mucho más alentadora, dado que la cuota de poder no la ostentan los ediles locales, sino que la figura del Secretario de la Junta Local se ha transformado en un terrateniente del Siglo XXI, adjudicándose potestades que no le han sido conferidas y que desarrollan con el visto bueno del Intendente.
Debemos volver a plantearnos lo que efectivamente pretendemos de la descentralización.
El partido Nacional, que ha sido sumamente crítico de este proceso capitalino, debe ponerse al frente de los cambios y tendremos que revolucionar lo que hoy sirve únicamente para “colocar” algunos militantes frenteamplistas en lugares claves de la administración comunal.
Para mejorar la descentralización precisamos más descentralización.