Ética responsable

Otra vez la 903

 

 

El mes pasado renunciaron la totalidad de los integrantes del Tribunal de Ética del Frente Amplio.

 

Las razones apuntaron a discrepancias con la gestión de la citada Fuerza Política y a la ignorancia de la necesaria actuación de aquel tribunal ante hechos de corrupción gubernamental, denunciados en ámbitos y órganos jurídicos competentes.

 

Al Presidente de la Mesa Política del Frente Amplio y Ministro de Educación y Cultura Ing. Brovetto, no le alcanzó con ser interpelado por contravenir la Constitución al nombrar al Fiscal de Corte mediante decreto sin mayorías requeridas por la Carta Magna; que no cursó los casos  que involucran a altos jerarcas de los Poderes de Gobierno e integrantes del Frente Amplio, al Tribunal de Ética.

 

Pendientes y acumulados en el tiempo, los conocidos asuntos de los Casinos Municipales, el Carné Asistencial de Salud Pública del Senador Nicolini, la venta de PLUNA, la financiación de una gira de un cantautor nacional con fondos de Entes Estatales, el Juicio Político al Intendente de Maldonado Oscar De los Santos apoyado por un Sector Frenteamplista (“Cabildo 1813”), el tema Michelini-Saravia y la valija venezolana, entre otros; esperan por la acción del nuevo  recientemente designado Tribunal de Ética.

 

Lamentablemente para peor ejemplo ciudadano, estos casos no han sido tramitados al Tribunal Ético Partidario y los integrantes de este nuevo Tribunal están siendo acosados y presionados por Ministros de Estado afines a  grupos políticos de los involucrados, con el fin de que no actúe al haberse anunciado fallos de la Justicia Competente, o bien para influir en sus decisiones.

 

Claro está, no respetan la Constitución y los Órganos de Contralor; menos aún al Tribunal de Ética Partidaria.

 

A los Tribunales de Ética, Honor o Moral  de las Instituciones les compete analizar y juzgar hechos e individuos pertenecientes a esas organizaciones desde el punto de vista ético independientemente del procesamiento, sobreseimiento, archivo, sentencia, condena u otro fallo judicial.

 

Sus acciones y procedimientos determinan lo siguiente:

 

1.-Si los hechos y  las personas involucradas son éticamente reprobables o corresponden a la moral y buenas costumbres.

 

2.-Si  se trata de una situación aislada con afectación a los principios morales de la Institución o  los involucrados.

 

3.-Si los individuos cuestionados continuarán perteneciendo a la Colectividad, deben ser sancionados disciplinariamente o bien aprobada su ética, moral y honorabilidad.

 

Hay quienes creen que con el fallo de la justicia es suficiente. ¿Y el aspecto ético?

 

Otros entienden que si el problema ocurre en nuestro partido, es conveniente rechazarlo o mejor ocultarlo porque políticamente no resulta redituable. ¿Cómo medimos el alcance político de otorgar el crédito a los Tribunales de Ética Partidaria?

 

Entiéndase bien la diferencia entre “subirse al carro de la embestida baguala” y de clarificar, investigar y ordenar nuestra vida política, que fue lo que planteó Juan Andrés en respuesta a la embestida baguala de la que fuimos objeto en 1996.

 

Gracias a esa valiente actitud, el Partido Nacional cuenta con un Tribunal de Ética  y nuestra Agrupación, posee las garantías más que suficientes para exigir a los demás partidos y en la oportunidad al Frente Amplio, la convocatoria de su Tribunal Ético para lograr cristalinidad en el ejercicio del gobierno.

 

Es principio de la 903 y por eso la quiero.

 

Fernando P. López