La marca en el orillo

 

 

Ya hemos expresado en otros artículos de esta publicación, lo importante que es el tomar distancia de ciertos hechos, para poder analizarlos lo más objetivamente posible.

 

En esta oportunidad, nos referiremos a ciertas actitudes y dichos de distintos integrantes del gobierno nacional, que tienen una manera por demás autoritaria de actuar ante cualquier cuestionamiento que se les haga desde cualquier ámbito, demostrándose poco tolerantes ante la divergencia, algo que no coincide en lo absoluto con quienes dicen tener una profunda fe democrática.

 

Tan solo alcanza con hacer un poco de memoria, para poder dar sustento a lo expresado en el párrafo anterior.

 

No creo que esto sea algo curioso, más bien lo tildaríamos en cierta manera de preocupante, si tomamos en cuenta que este tipo de actitudes no son algo aislado, sino por el contrario se están haciendo cada vez más comunes y por parte aunque no exclusivamente de diversos secretarios de estado, quienes aunque con matices lucen por demás alterados cuando se les cuestiona alguna de sus decisiones u acciones según sea el caso.

 

Los casos más notorios de esta conducta, que creemos por demás inapropiada claro está, son el Ministro Ganadería Agricultura y Pesca que al verse acorralado por la requisitoria periodística comienza con los insultos, y el destrato hacia quien hizo la pregunta y sus colegas actuando como si fuera el dueño de la verdad, demostrando que aun vive en él, aunque con algunos años más, la intolerancia, la soberbia y la violencia que lo llevó hace más de cuarenta años tomar las armas y desestabilizar un gobierno democrático.

 

Siguiendo con los ejemplos, y con un pasado menos notorio tenemos a la Ministra de Salud Pública, quien al igual que su colega tomó la decisión de no negociar con los funcionarios no médicos por el reclamo de una enfermera en ocasión del conflicto en la salud, incluso retirando la oferta que traía desde el ministerio, para poder destrabar la situación, la verdad fue algo lamentable.

 

Pero hay más noticias para este boletín, quien se sumó a esta nueva onda progresista del destrato, fue el Ministro de Economía, quien no solo salió a defender a su delfín Bengoa en oportunidad del tema de los casinos, y arremetió contra su propia gente, queremos creer que esto solo sea por tratarse de un hombre digno del libro Guiness, ya que perder 16 millones de dólares no es para cualquiera, y menos en un casino, sino que la víctima ahora fue el fiscal de corte, quien argumentó jurídicamente y estableció la inconstitucionalidad del IRPF a las pasividades, algo que enfureció al canoso secretario de estado, quien al igual que sus colegas trata de desautorizar las opiniones que son contrarias a sus intereses.

 

La verdad demasiados ejemplos para creer que son actitudes aisladas, lo que parece quedar claro es que este gobierno cuando se ve cuestionado por sus propios errores e impericia muestra la marca en el orillo, la de la soberbia y la intolerancia, la misma con la que se han manejado hasta ahora como si el resto de la sociedad no existiera.

 

Que lo disfruten, porque por suerte para el Uruguay del mañana, el 2009 está cada vez más cerca.

 

Carlos D. Aguirre