El principio del fin

 

Estamos asistiendo a la mitad de este mandato de gobierno progresista y en lo que va, es más lo que queda en la cuenta del debe que en la del haber, a tal punto que el Poder Ejecutivo tuvo que instrumentar un noticiero desde SEPREDI (que pagamos todos) para dar a publicidad los supuestos logros de esta administración.

 

También el presidente amenazó con hacer una alocución pública para referirse a su mandato hasta la fecha, el último fue de más de tres horas, así que armémonos de paciencia para escuchar la perorata de auto bombo.

 

Lo que sí debemos sacar como conclusión de estos dos años y medio de progresismo, es que aquí hay un punto de inflexión, comienza la segunda mitad, comienza la bajada, los tiempos se aceleran y los tropezones se multiplican.

 

Pasamos a explicarnos.

 

Lo que no se hizo hasta ahora, difícilmente se hará y cuanto más radical lo que se pretenda hacer, menos chance de realización; los costos políticos por la proximidad de las elecciones son demasiado altos y el tiempo de olvido demasiado corto.

 

También comienza la pugna interna, con el acicate de que el Dr. Vázquez no será candidato, por lo cual la perrada se alborota.

 

¿Astori, cuanto tiempo permanecerá al frente de Economía haciendo el papel del malo y dejando todo en bandeja a los ultras, si realmente piensa estar en la largada por la candidatura presidencial del FA?  ¿Cuándo se baje, qué pasará con la conducción económica del País?

 

La interna frentista se crispa todos los días y si hasta ahora las acciones en el Gobierno han sido obstaculizadas por los mismos integrantes de él, de ahora en más veremos recrudecer esta patología política de la izquierda vernácula en el poder.

 

Si pensamos que las cosas hasta ahora venían mal y todos los días teníamos algo nuevo para asombrarnos de la inoperancia del gobierno, nos veremos inundados de dosis masivas de la misma medicina.

 

El tema está en saber transmitir al ciudadano común todo lo que ya ha pasado, para que no se olvide y en saber decantar del alud de dislates que nos espera, aquellos que realmente interesan a la gente.

 

También veremos como contrapartida  de todo esto (ellos lo saben y tratarán de contrarrestarlo), que el año que viene vendrán aumento para públicos y jubilados (más si Astori no está, como es esperable) porque en el año electoral la Constitución se lo prohíbe y el último año seguramente saldrá el plan de emergencia y equidad plus te regalo todo, para hacer clientelismo institucional.

 

Ese es el escenario previsible, por un lado tendremos mucha munición suministrada por el contrario, pero por otro esta cuenta con toda la estructura estatal y mediática para tratar de contrarrestarlo.

 

El desafío es interesante y sin lugar a dudas hay más que chances de superarlo, pero está en nosotros, nuestra capacidad y constancia el poder lograrlo.

 

Festejen uruguayos, festejen, ya queda menos. 

 

Javier Sala